La Comisión Teológica continúa analizando los problemas del diaconado

Su secretario, «teólogo del Papa», analiza las reacciones a «Dominus Iesus»

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ROMA, 13 oct (ZENIT.org).- Del 2 al 7 de octubre se reunió en el Vaticano la Comisión Teológica Internacional para analizar dos argumentos de especial importancia: el diaconado y la relación entre «revelación e inculturación».



El encuentro estuvo presidido por el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y presidente de esta Comisión, que agrupa a la flor y nata de la teología católica.

Entre los miembros de este organismo se encuentran el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena; el padre Avery Dulles, de Estados Unidos; el padre Santiago del Cura, de España; el sacerdote italiano monseñor Bruno Forte, encargado de la subcomisión que preparó el borrador del último documento publicado por esta Comisión: «Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado» (7 de marzo de 2000) .

Por lo que se refiere al tema del diaconado una subcomisión creada para afrontar este argumento, presidida por el profesor Noronha Galvâo, presentó un documento de trabajo («Instrumentum laboris»), de 60 páginas, que lleva por título «Problemas relativos al diaconado».

En una entrevista concedida a «Radio Vaticano», el secretario y moderador de la Comisión, el padre Georges Cottier, quien es también teólogo de la Casa Pontificia (comúnmente conocido como el teólogo del Papa) ha explicado la manera en que se han desarrollado las discusiones.

--Comencemos dando una ojeada al tema del diaconado, que se encontraba en el primer lugar de su agenda de trabajo...

--Georges Cottier: Hemos trabajado bien, pues la preparación de la subcomisión era de óptima calidad. Pasamos, entonces, a la primera votación del texto. Normalmente hacemos dos votaciones, la primera con la posibilidad de introducir modificaciones. En este sentido, han emergido numerosas peticiones de modificaciones. De modo que esperamos poder votar el año próximo el texto definitivo.

La discusión ha sido muy interesante, pues el problema es complejo: no todos están de acuerdo en la interpretación de la documentación que existe sobre el tema del diaconado desde los primeros años del cristianismo. Ahora bien, ha sido un intercambio muy fructuoso.

--Y, por lo que se refiere al tema «revelación e inculturación», ¿qué es lo vieron?

--Georges Cottier: Hemos dedicado mucho tiempo a este tema. Estamos en la etapa preparatoria: escuchamos las relaciones de los miembros de la subcomisión y, a continuación, tuvo lugar una amplia discusión. Esto dará pie a un primer borrador que será votado el próximo año. Teníamos previsto discutir un tercer argumento sobre la Creación, pero sólo pudimos mencionarlo. Será el argumento de examen para el próximo año.

--¿Puede darnos su impresión sobre las reacciones que se han dado a la publicación de la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe, «Dominus Iesus»?

--Georges Cottier: Para mí ha sido algo muy doloroso la filtración de noticias: tenemos que reflexionar sobre nuestra relación con los medios de comunicación. Ciertamente se dan con demasiada frecuencia filtraciones de noticias: ¿qué sucede cuando hay una filtración? Se toman frases aisladas sin ver el contexto. Mucha gente ha hablado y ha tenido reacciones violentas antes de leer el texto. Es un documento que tiene que leerse con atención: constituye una denuncia del peligro del relativismo en la teología, frente a los misterios esenciales de la fe cristiana. Esperamos que con el tiempo y el estudio atento y sin pasiones todo encuentre su auténtica dimensión y la gente sepa comprender el objetivo de este documento.

--¿Cuál es, según usted, el eje de la declaración «Dominus Jesus»?

--Georges Cottier: El eje es la preocupación por algunas tendencias --algunas, no todas-- que se abren camino en el diálogo interreligioso. No es un texto que afecta al ecumenismo: afecta al diálogo con las religiones, en el que se corre el riesgo de perder de vista lo esencial: el papel central de Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre. Esto es algo vital para el cristianismo. El documento no está, ni mucho menos, contra el diálogo; al contrario, se alienta claramente el diálogo.