La Comisión Teológica Internacional analiza el destino de los niños muertos sin bautizar

El limbo no es el problema, busca profundizar en «la voluntad salvadora universal de Dios»

| 793 hits

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 noviembre 2004 (ZENIT.org).- El destino de los niños fallecidos sin bautizo, la ley natural y el estatuto de la teología son tres de los grandes temas que la Comisión Teológica Internacional está considerando desde ahora hasta los próximos cinco años.



Así lo explica a Zenit después de la plenaria de la Comisión el padre Luis Ladaria SI, su secretario, aclarando que «concentrar la atención sólo en la cuestión del limbo sería desenfocar el problema», tal y como han enfatizado algunos medios.

Sobre la temática concreta del limbo, el padre Ladaria, profesor en la Universidad Pontificia Gregoriana, subraya que «el enfoque del tema se hace a la luz de la misericordia de Dios».

El sacerdote mallorquín afirma que «el limbo no es el problema: de hecho ha sido un intento histórico de solución ante la muerte de un niño sin bautizar».

«Lo que interesa es estudiar este tema a la luz de la voluntad salvadora universal de Dios, de la mediación única de Jesucristo y de la sacramentalidad de la Iglesia», subraya.

Aparte del limbo, los teólogos de esta comisión, que forma parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, están estudiando la ley natural --aquellas leyes que la persona con su razón puede descubrir-- y la cuestión del estatuto de la teología y sus métodos.

El padre Ladaria indica que estos argumentos no están bajo examen por ninguna preocupación especial sino «porque siempre se estudiarán y se podrá profundizar más».

La función de la Comisión es ayudar a la Santa Sede y especialmente a la Congregación para la Doctrina de la Fe a examinar cuestiones doctrinales de mayor importancia.

Presidente de la Comisión es el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, actualmente el cardenal alemán Joseph Ratzinger.

La Comisión se compone de teólogos de diversas escuelas y naciones, eminentes por ciencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Los miembros --en número no superior a 30-- son nombrados por el Santo Padre por cinco años a propuesta del prefecto de la Congregación y tras consulta con las Conferencias Episcopales.

La Comisión se reúne «en asamblea plenaria» al menos una vez al año, pero puede desarrollar su actividad también por medio de subcomisiones. Los resultados de los estudios son presentados al Santo Padre y entregados para su oportuna utilización a la Congregación para la Doctrina de la Fe.