La Comisión Teológica Internacional estudia el diaconado y la inculturación

Se espera un documento en respuesta a la cuestión de las diaconisas

| 432 hits


CIUDAD DEL VATICANO, 3 diciembre 2001 (ZENIT.org).- Del 3 al 7 de diciembre se encuentra reunida en el Vaticano la Comisión Teológica Internacional para estudiar dos argumentos decisivos: el diaconado y la inculturación.

Las sesiones de trabajo son presididas por el cardenal Joseph Ratzinger, presidente de la Comisión y prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe. El moderador es el padre Georges Cottier, secretario general de la misma Comisión.

Por lo que se refiere a la cuestión del diaconado, la flor y nata de la teología católica está elaborando un documento en respuesta a una petición presentada por la Congregación para la Doctrina de la fe. Entre otras cosas debería responder a la cuestión del diaconado femenino.

En este sentido, una subcomisión, presidida por el profesor Henrique de Noronha Galvâo, ha presentado a los miembros de la Comisión un «Instrumento de trabajo» («Intrumentum laboris») de 78 páginas, en el que se tienen en cuenta las observaciones presentadas ya por la última sesión plenaria de esa institución.

El otro tema a debate es «Revelación e inculturación». Otra subcomisión dirigida por el padre Mário de França Miranda, ha presentado a su vez un «Instrumento de trabajo» de 61 páginas, que ahora está siendo estudiado por los teólogos.

Por último, la asamblea dedicará un espacio de tiempo a la presentación de las relaciones preparatorias de la subcomisión presidida por el padre Joseph Augustine Di Noia, que afrontará el tema de la «Creación del hombre», el nuevo tema de estudio de la Comisión.

La Comisión Teológica Internacional fue creada por Pablo VI en 1969 con el objetivo de ayudar a la Santa Sede y en particular a la Congregación para la Doctrina de la Fe en el examen de cuestiones doctrinales de importancia.

La Comisión está compuesta por 30 teólogos (como máximo) de diferentes escuelas y naciones, destacados por su rigor científico y su fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Son nombrados por el Papa por un período de cinco años bajo propuesta del cardenal Ratzinger tras haber consultado a las Conferencias Episcopales.