La compasión y el amor acercan a budistas y cristianos

Conclusiones de un encuentro convocado por los Focolares

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ROMA, lunes, 19 mayo 2008 (ZENIT.org).- El concepto budista de «compasión» y el cristiano de «amor» constituyen un elemento de unión y entendimiento, según han constatado expertos en diálogo interreligioso reunidos en Roma por el Movimiento de los Focolares.



Cinto Busquet, sacerdote focolar con más de 17 años de experiencia en el Japón, ha comentado a Zenit la importancia de este encuentro: «La apertura sincera y radical a la experiencia religiosa del otro, sobre la base del amor y de la compasión vivida entre nosotros, ha permitido poder hacer juntos una experiencia compartida de Dios, que nos ha iluminado tanto a nosotros, cristianos, como a nuestros hermanos budistas».

«Ciertamente, y siguiendo su tradición, nuestros amigos budistas no hablan de Dios sino de Buda o del Darma, pero tanto nosotros como ellos hemos podido hablar con plena libertad de las respectivas experiencias de fe sintiéndonos acogidos y comprendidos en profundidad los unos con los otros en el infinito misterio de Dios», subraya el experto.

Por su parte, el monje budista tailandés Phramaha Boonchuay Doojai, vice-rector de la Universidad Budista Mahachulalongkorn en Chiang Mai (Tailandia), revela que «en el cristianismo, el punto fuerte es el amor, el ágape. En el budismo tenemos la bondad y la compasión, a través de las cuales mejoramos la sociedad para el beneficio de otros».

El venerable Ryoko Nishioka, de Japón, expuso que «es la tercera vez que nos encontramos y ha tenido un significado especial, pues como budistas y cristianos hemos profundizado en lo que significa la compasión budista y el amor cristiano. Creo que en la práctica de este amor y comprensión podemos encontrar profundidad».

Antes de dejar Roma, los budistas tuvieron un momento de oración ante la tumba de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que se ha destacado desde sus inicios por la unidad y la apuesta por el diálogo entre personas de distintos credos y religiones.

Por Miriam Díez i Bosch