La comunión entre los cristianos europeos, clave para la evangelización

Concluye la reunión de la Asamblea Plenaria de Secretarios de la CCEE

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COVADONGA, miércoles 2 de julio de 2008 (ZENIT.org) La secularización actual puede constituir una gran oportunidad para “proclamar la visión cristiana de la realidad”. Pero para ello es necesaria “la profundización de la red y la comunión entre las Conferencias Episcopales, los obispos de Europa y las comunidades cristianas”.

 


 

Ésta es la conclusión de la reunión de Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), celebrada en Covadonga (España) los días 26 al 30 de junio, en la que el tema de reflexión era la situación religiosa del continente.



Según el comunicado final, en Europa “está creciendo la apertura y el interés hacia la dimensión religiosa”.



“Mucha gente joven está buscando su camino para superar el decepcionante materialismo y redescubrir la realidad de la trascendencia, la verdad, la belleza y la bondad”.



No obstante, la situación es compleja, ya que junto a este nuevo interés por la religión, está inmerso dentro de un cada vez mayor pluralismo religioso, del empuje del laicismo y de un debilitamiento de la fe cristiana.



Respecto del Islam, está siendo objeto de confrontación entre la religión y la verdad, dentro de las sociedades europeas “La opinión pública, debido en gran parte al terrorismo, ya no da por sentado que el Islam sea algo bueno”.



La tendencia va, en todo caso, “hacia el debilitamiento  de la fe cristiana, donde no hay referencias a una dimensión objetiva, verificable de la fe. Por el contrario, fe y moral se construyen privadamente sobre nuestras propias descripciones y emociones”.



“Esta situación pide ser prudentes, porque las situaciones de fragmentación y de debilitamiento de la verdad son presa fácil de poderes totalitarios”.



Al mismo tiempo, “algunas  noticias extienden un  agresivo ateísmo humanista, que aunque esté presente entre una minoría, es muy visible en los medios y en la opinión pública. Por otra parte, tiende a ser organizada entre diferentes líneas eclesiales. Se enfrentan con una situación donde existe el  riesgo de que la reacción rápida sea un rígido fundamentalismo propenso a los nuevos cismas”.



Por otro lado, en la era comunista, “los cristianos de Este de Europa miraban al Oeste con esperanza y les veían como lugares de libertad religiosa.  Pero, enseguida se han dado cuenta de que la realidad es muy diferente”.

Tras la caída del Muro, “hemos asistido a una fuerte aceleración en el proceso de reducción del tiempo  y del espacio. El mundo se está volviendo cada vez más pequeño y más global. Ahora los problemas de Europa son los del mundo: el surgimiento de China y la India, el cambio climático, la cuestión de las fuentes de energía, el hambre, el terrorismo, las migraciones”.



“De una manera completamente nueva nos enfrentamos a cambios culturales e inimaginables problemas éticos relacionados con la vida y la esencia misma de la persona humana”, explica el documento.



Una nueva oportunidad



Sin embargo, esta situación puede suponer un momento propicio para la evangelización, siempre que la Iglesia sepa responder adecuadamente a la situación.



“Es evidente que ya no somos una sociedad cristiana, pero hay todavía una gran oportunidad para proclamar la visión cristiana de la realidad. Los cristianos tienen una oportunidad: dar testimonio de cómo la fe cristiana posee una singular riqueza para la humanidad”.



Para ello, la Iglesia “debe ser ella misma, superar en su propio interior la tentación de la  secularización, dar testimonio de Cristo resucitado, volver a dar a Dios a Europa, con humildad y libertad, y estar al servicio del encuentro entre los europeos y Jesucristo”.



En Europa existe “un espacio para esta saludable identidad y para una seria y dialogante  propuesta de la fe”, afirma el comunicado. “Se percibe la esperanza de una luz capaz de cumplir las profundas aspiraciones de la humanidad, ampliando los horizontes de la razón más allá de lo meramente científico, y de generar  cultura”.



“Es la hora de profundizar en nuestra identidad cristiana, nuestra pertenencia a la Iglesia, nuestra comunión y nuestra responsabilidad para con la persona de hoy”.



La estrategia es la de profundizar en la red de relaciones y comunión entre las Conferencias Episcopales de Europa. “La intensificación de esta "red para el bien", como dijo un participante, es también importante por la contribución que la Iglesia puede hacer al proceso de unificación, la paz y la estabilidad en Europa”.



“La profundización de la red y la comunión entre las Conferencias Episcopales, los obispos de Europa y las comunidades cristianas, permite ofrecer una respuesta significativa a estos grandes interrogantes”.



Por Inmaculada Alvarez