La Conferencia de Copenhague debe llevar a cambiar estilos de vida

El portavoz vaticano ilustra las implicaciones éticas

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 6 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- El interés que suscita la Conferencia sobre el cambio climático debe convertirse en un llamamiento a una conversión en los estilos de vida, considera el portavoz vaticano.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha analizado las implicaciones éticas de esta cumbre organizada por las Naciones Unidas en Copenhague del 7 al 18 de diciembre en el último editorial del semanario "Octava Dies", emitido por el Centro Televisivo Vaticano.

El sacerdote comienza constatando que "hace tiempo a muchos las preocupaciones ambientales y climáticas les parecían un lujo: preocupaciones de los ricos. Otros eran los problemas de los pobres, que debían sobrevivir y satisfacer sus necesidades primarias".

"Luego hemos comprendido que no era así --añade--. Cuando hay sequía o cuando se dan catástrofes ambientales, los pobres son los primeros en sufrir y en morir. Quien se encuentra en lugares más seguros o posee más recursos para nutrirse o protegerse puede superar mejor el empeoramiento de las condiciones ambientales".
 
Por lo tanto, considera el portavoz vaticano, "debemos preocuparnos por el estado de salud del planeta por todos, pero en primer lugar por los pobres".

"El planeta es como un organismo en el que los desequilibrios interactúan unos con otros. La alteración de la composición de la atmósfera, la elevación del nivel de los mares, la reducción de las reservas de agua dulce no contaminada, los cambios de las precipitaciones y los huracanes, la erosión de los suelos y la desertización, los daños a la agricultura y a la salud humana... Y todo esto en el fondo depende en gran parte de los comportamientos y de las decisiones humanas".
 
La conferencia de Copenhague sobre el clima será considerada un éxito o un fracaso, reconoce el sacerdote, según de los compromisos que se asumirán los gobiernos, sobretodo de los Países más grandes.

"Se pronunciarán cifras 'mágicas' sobre reducciones de las emisiones de gases nocivos y sobre financiamientos de conseguir. Pero al final todo dependerá del comportamiento de todos nosotros, habitantes de la Tierra, demasiado acostumbrados a creernos listillos a la hora de descargar la responsabilidad sobre el otro", añade el portavoz vaticano.
 
El Papa en la última encíclica ha hablado justamente de "nuevos estilos de vida", y ha recordado que el sistema ecológico se sostiene sobre una buena relación del hombre con la naturaleza pero también con sus semejantes. Aquel de Copenhague es por tanto también nuestro problema".