La Conferencia Episcopal Australiana denuncia la deriva abortista de Amnistía Internacional

Pide a la organización que dé marcha atrás

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ADELAIDA, miércoles, 12 septiembre 2007 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal de Australia, el arzobispo Philip Wilson, ha pedido a Amnistía Internacional que revise su nueva política promotora del acceso al aborto.



El prelado afirmó el martes que el abandono de Amnistía Internacional de una posición neutral sobre el aborto es profundamente reprobable, cita una nota de la Conferencia Episcopal.

Arzobispo de Adelaida, monseñor Wilson recalcó: «Los católicos eran miembros desde hace tiempo de Amnistía Internacional, desde su inicio, y las dos realidades han sido muy cercanas en su compromiso por la justicia social».

«En cualquier caso Amnistía Internacional ahora ha adoptado una postura, bajo la engañosa definición "derechos sexuales y reproductivos", contraria a la comprensión católica de la dignidad de la persona y de la sexualidad humana», advierte.

Con la adopción de tal postura, la organización internacional «se ha desplazado hacia un concepto de los derechos humanos basado no en el bien de la persona, sino sencillamente en la autonomía del individuo», constata.

Como confirma el arzobispo Wilson, «esta decisión ha llevado algunas personas, incluso a algunos grupos escolares católicos, a renunciar a su posición de miembros de Amnistía Internacional y a buscar otros modos de perseguir los mismos objetivos de luchar contra la injusticia, poner fin a los abusos de los derechos humanos y ser solidarios con los presos y oprimidos».

Igualmente informa de que escribió dos cartas en nombre de la Conferencia Episcopal Australiana el año pasado; pidió en las misivas a Amnistía Internacional que abandonara este cambio de política.

«Lamentablemente, a pesar de peticiones similares de personas de todo el mundo, Amnistía Internacional ha decidido llevar adelante la nueva política», observa.

«Ahora consideraremos atentamente la situación en consulta con el sector católico educativo y otros muchos brazos de la Iglesia católica en Australia que han tenido vínculos con Amnistía Internacional», prosigue.

En su opinión «no es demasiado tarde» «para que Amnistía Internacional haga balance de los perjuicios provocados por este cambio de política y vuelva a su precedente postura neutral sobre el aborto».

«Les apremio a hacerlo», concluye.