La crisis internacional vista desde un monasterio de clausura

Una manera decisiva de comprometerse para cambiar el mundo

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MILÁN, 21 noviembre 2001 (ZENIT.org).- ¿Cómo ve una religiosa la crisis internacional que se ha desencadenado tras los atentados del 11 de septiembre?



«Es como si todo se realizara en nuestro pellejo, en primera persona. Todo nos toca profundamente», responde sor Maria Elisabetta, carmelita descalza en Legnano, cerca de Milán, en declaraciones concedidas este miércoles a «Avvenire».

«Nos compromete a vivir en la suma coherencia. En la simplicidad, en el silencio, en el sacrificio. Unidas a Cristo», sigue explicando la superiora de esta comunidad quien revela un dato olvidado: las religiosas de clausura están al día de lo que pasa en el mundo para rezar por los dramas de la humanidad.

«Los hechos del 11 de septiembre y lo que ha sucedido después lo hemos sabido por los periódicos pero también por las muchas llamadas telefónicas de amigos y conocidos. Hay quien nos ha pedido, justamente a nosotros, una palabra de luz», relata la carmelita.

«Tras los hechos de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono hay varios modos de reaccionar al desconcierto, todos importantes --aclara--: el compromiso social, el político, el cultural... Y está el nuestro: un compromiso existencial para que --gracias a la vida fraterna que logramos vivir en nuestro Carmelo-- la buena noticia vuelva a "contagiar" la vida de los hombres».

«La mentalidad corriente nos crea la ilusión de ser omnipotentes --añade la superiora--. De este modo, perdemos la relación con nuestra realidad de criaturas. Y destruimos al otro destruyéndonos a nosotros mismos».

«A quien nos pregunta: "¿Dónde está Dios en todo esto? ¿Por qué Dios no nos escucha?"; nosotras sugerimos otra pregunta, concluye sor Maria Elisabetta: "¿Dónde estamos nosotros? ¿Estamos ante Dios? No debemos quitar el puesto al juicio de Dios».