La “cristianofobia” es tan condenable como el antisemitismo o la “islamofobia”

Habla monseñor Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede

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RIMINI, viernes 29 de agosto de 2008 (ZENIT.org) “La discriminación y la intolerancia hacia los cristianos debe afrontarse con la misma determinación con la que se combaten el antisemitismo y la islamofobia”, afirmó hoy monseñor Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede.

El prelado intervino hoy en el Meeting de Rímini, durante una conferencia sobre la “Protección y derecho de la libertad religiosa”, haciendo referencia a la ola de violencia anticristiana desatada en el estado de Orissa (India).

Monsignor Mamberti afirmó que la Santa Sede “no se cansa de subrayar que el fundamento del derecho a la libertad religiosa se encuentra en la misma dignidad de todas las personas humanas”.

Inmediatamente después habló sobre el fenómeno denominado “cristianofobia” - expresión introducida por primera vez en el año 2003 en una resolución del Tercer Comité de la 58ª Asamblea General de la ONU, y que comprende los actos de violencia y persecución, intolerancia y discriminación en contra de los cristianos, o bien una educación errónea o la desinformación sobre el cristianismo.

En muchos países, explicó, “los cristianos son víctimas de prejuicios, estereotipos e intolerancias, a veces de tipo cultural”.

“Frente a esta situación, se comprende que la eficacia de la acción internacional dependa, en buena medida, de su credibilidad, y por tanto, también de su carácter 'inclusivo'”

“En otras palabras – añadió – sería una paradoja omitir la adopción de medidas concretas para garantizar que los cristianos gocen de libertad, o bien crear una especie de 'jerarquía' de las intolerancias, precisamente cuando se trata de eliminar la discriminación y la intolerancia”

“Por otro lado -precisó- también sería un error que las comunidades religiosas instrumentalizaran cualquier medida legal o administrativa hacia ellos, tachando de discriminación cualquier procedimiento legítimo derivado de sus actividades”.

La dignidad del hombre, de la que emana el imperativo de salvaguardar la libertad religiosa, “se funda sobre su capacidad de verdad”, afirmó también.

“Absolutizar la tolerancia, es, en cambio, retirarse frente a esta dignidad. Absolutizar la tolerancia significa, de hecho, transformarla en valor supremo, pero esto inevitablemente pone a la verdad en segundo plano y la relativiza”.

“La renuncia a la verdad, a su vez, abandona al hombre en manos del más fuerte, de lo útil o lo inmediato, privando a la persona de su grandeza”.

A la luz de esta convicción, afirmó, “la Santa Sede ha conseguido que, en el ámbito del llamado 'programa sobre tolerancia' de la OSCE, no se trate exclusivamente de los graves fenómenos del antisemitismo y la discriminación contra los musulmanes, sino también de los igualmente inaceptables episodios de intolerancia contra los cristianos”.




[Por Mirko Testa. Traducción de Inmaculada Álvarez]