La cultura de la paz pasa por los libros de historia

Conclusiones de las «XIV Jornadas de Educación para la paz»

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BARCELONA, 19 nov (ZENIT.org).- Educar en la paz no es algo obvio y la historia se ha encargado de demostrarlo. Con esta convicción, un año más, se han vuelto a convocar las «XIV Jornadas de Educación para la paz», convertidas ya en un punto de referencia internacional para expertos en la materia.



Se trata de una iniciativa organizada por el Seminario Permanente de Educadores para la Paz de la Facultad de Formación del profesorado de la UB. Tuvo lugar en el Campus de Vall Hebrón de la Universidad de Barcelona (UB),

De este modo, entre el 15 y el 16 de noviembre, mediadores en conflictos armados, catedráticos, pedagogos, humanistas..., discutieron sobre la manera en que es posible sensibilizar en la convivencia pacífica y en el mutuo respeto. Fue particularmente significativa la participación de representantes latinoamericanos comprometidos en la resolución de conflictos.

El primer día de las Jornadas, Eduardo Vinyamata, como experto en resolución de conflictos, se refirió al conflicto como realidad inherente de la persona humana. De ahí, por tanto, surge la necesidad indispensable de educar en la paz.

La pedagoga Marta Burguet propuso, en este sentido, una educación basada en la amistad y la paz, desde una enseñanza de la Historia que nos lleven a relacionarnos con los contemporáneos sin resentimientos o recelos por una historia del pasado.

De este modo, Burget, al igual que otros de los expositores del primer día, insistieron en la necesidad de empezar a escribir la historia de los pueblos no tanto desde la guerra y los conflictos armados, sino desde los acontecimientos diarios que demuestran una nueva manera de entender la vida.

Por otra parte, se subrayó que la paz incluye como premisa la justicia y como base la dignidad de cada ser humano, respetando al otro, la ecología y todo el universo.

Las aportaciones del segundo día ofrecieron un estupendo panorama multicultural con experiencias y situaciones reales en algunos sectores latinoamericanos (Colombia, Ecuador, Chile y Honduras).

Candelario Reyes, del Centro Cultural de Hibueras, Honduras, presentó de forma muy dinámica su labor durante más de 20 años en la promoción humana de una zona campesina, con el deseo de desarrollar y cultivar la paz desde los conflictos y los acuerdos en la expresión artística y dramática.

Comentó que su experiencia educativa se fundamentaba en los contenidos de la «Carta de la Paz, dirigida a la ONU», documento que desea ofrecer unos principios y unas bases sólidas para reflexionar sobre cuáles podrían ser algunos aportes personales en favor de la paz.