La Custodia de Tierra Santa recuerda que no hay riesgos para las peregrinaciones

Ayudan a los cristianos a no sentirse abandonados

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JERUSALÉN, lunes, 25 octubre 2004 (ZENIT.org).- El custodio de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa ofm, ha lanzado un nuevo llamamiento a la reanudación de las peregrinaciones a la región asegurando que no implican riesgo alguno.



«Los cristianos de Palestina necesitan sobre todo no sentirse abandonados. Piden un apoyo de tipo moral. Las exigencias concretas llegan sólo en una segunda fase, aún siendo urgentes», explicó el sábado el franciscano a los micrófonos de «Radio Vaticana».

«Para los peregrinos que vienen a Tierra Santa no hay problemas o peligros --asegura--; los Santos Lugares no son objetivo de la “Intifada”».

De hecho «los mismos cristianos que viven allí saben que no están en peligro y las metas religiosas no se hallan en localidades turísticas --aclaró--, aunque obviamente ésta no es la cuestión: en realidad, es un drama que haya lugares turísticos duramente golpeados por el terrorismo, como hemos visto trágicamente en Taba [Egipto] hace pocos días».

De acuerdo con el padre Pizzaballa, es posible llevar una vida normal en una región tan marcada por la violencia: «La gente están condicionada por lo que ve en televisión», «pero existen realidades colaterales donde se vive la paz», como «hermanamientos entre Iglesias, entre escuelas palestinas y escuelas israelíes».

«Hay israelíes que ayudan a niños palestinos necesitados de atención --constató--. Ciertamente, se trata de un país difícil, pero extremadamente bello en la superposición de sus culturas y de sus ritos, y donde se trabaja también para hacer convivir las diversidades».

En ese contexto de normalidad, el domingo se inauguró en el ámbito del «St. Francis Millennium Centre» de Belén una nueva escuela infantil para 300 niños, surgida por iniciativa de la Custodia franciscana de Tierra Santa y de la Conferencia Episcopal italiana.

Más de 3.500 peregrinos estuvieron presentes en la inauguración. «En los últimos cuatro años, Belén no había visto un número tan elevado», lo que «quiere decir que la ciudad está tranquila y que los fieles pueden volver con tranquilidad», cosa que sería «de gran ayuda para el pueblo y los cristianos» de la ciudad, reconoció el padre Ibrahim Faltas, promotor de la escuela.