La decisión de operarse, una elección moral valerosa de las siamesas iraníes

Según el padre Joseph Galagher, de la Academia Alfonsiana de Roma

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ROMA, 9 julio 2003 (ZENIT.org).- A pesar de su triste desenlace, la decisión de llevar a cabo una intervención de separación de Ladan y Laleh Bijani, las siamesas iraníes de 29 años unidas por la cabeza, no plantea problemas éticos, afirma el padre Joseph Galagher, profesor de Teología Moral de la Academia Alfonsiana de Roma.



Antes de entrar el domingo pasado en el quirófano de «Raffles Hospital» de Singapur, las hermanas habían dado a conocer una carta de agradecimiento a todos aquellos que, haciéndoles llegar mensajes de todo el mundo, les habían ofrecido su apoyo.

El martes fallecieron las dos con escasas horas de diferencia. «Ciertamente ha sido muy doloroso. La primera reflexión ética recae sobre la tragedia», explicó el padre Galagher a los micrófonos de Radio Vaticana.

«Respeto absolutamente el valor de las dos mujeres y pienso que su decisión de llevar a cabo la intervención fue una elección moral muy valiente --afirmó--. Siento mucho que la operación no haya tenido éxito».

De acuerdo con el sacerdote, la intervención no platea problemas desde el punto de vista ético ni moral.

«Era una intervención muy delicada --aclara--, pero las dos se prepararon adecuadamente. Los médicos ciertamente estaban a la altura de las circunstancias y tanto los especialistas como las pacientes eran conscientes de las posibles consecuencias de la operación».

Mauro Cozzoli, profesor de Teología Moral de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, defendió igualmente la licitud moral de la intervención, puesto que «era de carácter curativo, la condición de vida de las dos jóvenes era claramente anormal y, por lo tanto, patológica», según recogió «Ansa».

De acuerdo con la información disponible hasta el momento, el docente constató que «no se tendía a suprimir la vida ni a realizar una experimentación incauta y oportunista, sino que estaba destinada a promover la autonomía y la calidad de vida de dos personas gravemente incapacitadas por una malformación».