La Doctrina Social de la Iglesia 'se opone a las ideologías y sirve para los retos actuales'

Entrevista al presidente de la Fundación Centesimus Annus, Domingo Sugranyes

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 710 hits

La Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice fue instituida por el beato Juan Pablo II hace veinte años, y lleva el nombre de la encíclica que él firmó en el centenario de la Rerum novarum. Su ámbito de reflexión y de acción es, por lo tanto, el de la Doctrina Social de la Iglesia.

En esta entrevista concedida a ZENIT, su presidente Domingo Sugranyes Bickel afirma que el magisterio social es "desconocido" por muchos católicos. Además, recuerda que el "enfoque ético de la vida" se debe plantear en cualquier situación y entorno económico.

Domingo Sugranyes considera también que la Doctrina Social de la Iglesia "se opone a las ideologías" y propone normas "profundamente cercanas al sentido común". En este sentido, "no es cierto" que no se pueda aplicar para afrontar los retos del mundo actual.

Preguntado por las actividades de la Fundación que dirige, asegura que ésta "no es un partido político" que proponga "una acción directa, inmediata". Se trata, más bien, de una camino "para pensar los temas" y "apoyar a los que actúan de una cierta forma". Por ese motivo, le gusta definir a la entidad como "un pequeño think tank". 

Sobre el papa Francisco, el presidente de la Centesimus Annus dice que, "cuando habla del interés prioritario por los pobres, está hablando de algo concreto". Y concluye reconociendo que "es esencial" interrogarse por el lugar que ocupa la solidaridad en la actividad de cada uno, como hizo el santo padre en su discurso a la Fundación del pasado mes de mayo.

Domingo Sugranyes Bickel es de nacionalidad española, pero nació en Friburgo, Suiza, donde se licenció en ciencias económicas y políticas. Está casado y tiene tres hijos. Actualmente reside en Madrid. Pertenece desde 1969 a la UNIAPAC (International Christian Union of Business Executives) de la que fue secretario general entre 1974 y 1981, y presidente desde 1997 hasta el año 2000.

Actualmente forma parte del Patronato, de la Comisión de Control y preside el Comité de Auditoría y Cumplimiento de la Fundación MAPFRE; es miembro del Consejo de varias sociedades filiales de MAPFRE, y del Consejo de la Società Cattolica di Assicurazione en Verona, Italia. Asimismo, preside el Consejo de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, con sede en la Ciudad del Vaticano. 

¿Cree usted que la Doctrina Social de la Iglesia es la gran desconocida para muchos católicos?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Sí, creo que lo es. Eso sí, de diferentes maneras. Algunos simplemente desconocen su existencia,  aunque Juan Pablo II dijo en muchas ocasiones que se trata de la parte esencial  del mensaje evangelizador. Otros tienen sólo una idea formalista de algunos principios de la Doctrina Social de la Iglesia y no han hecho el esfuerzo personal de llevarla a términos prácticos. Es decir, no han pensado cómo se aplica y qué significado tiene dentro de la propia actividad económica, social o de otro tipo. Ese trabajo lo tenemos que hacer todos los que queremos ser miembros de la Iglesia. No lo puede hacer nadie en nuestro lugar. El magisterio nos transmite mensajes, nos da indicaciones, nos recuerda los cambios que son necesarios, pero el trabajo lo tenemos que hacer los que estamos con las manos en la masa. 

¿Qué áreas del magisterio social considera que son susceptibles de mayor conocimiento por parte de los creyentes?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Dependerá de la actividad de cada uno, de sus posibilidades de actuación y de su forma de influir en la actividad económica, social o política.

Es verdad que -a partir de la encíclica Centesimus Annus del beato Juan Pablo II- hay un mayor acercamiento a la actividad económica. Así, se reconoce el papel que ésta juega, y se indican las normas, los peligros y errores que hay que evitar. Son normas profundamente cercanas al sentido común. Es decir, al hombre que está en la sociedad, al hombre relacional y al hecho que, como dice el papa Francisco, es a través del trabajo en común de donde puede salir algo distinto en cualquier situación.

Algunos siguen afirmando que la Doctrina Social de la Iglesia es poco práctica y demasiado teórica. ¿Tiene capacidad para elaborar propuestas de acción, adecuadas a los retos del mundo globalizado y secularizado de hoy?

-- Domingo Sugranyes Bickel: En toda la historia ha habido realidades económicas que se han construido a partir de la Doctrina Social de la Iglesia. No es cierto decir que ésta no se puede aplicar. Ha habido empresas, agrupaciones, sindicatos, asociaciones y toda clase de realizaciones. Otra cosa es como haya ido después. Algunas han ido muy bien y otras no tanto.

Un claro ejemplo de aplicación lo encontramos en la reconstrucción de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial. Me estoy refiriendo a lo que algunos han denominado como la economía renana, que está fundada en la participación o el diálogo permanente entre las partes sociales, la cercanía de las instituciones financieras a su territorio, etc. Todo esto está muy relacionado con la Doctrina Social de la Iglesia, que se ha aplicado en muchos casos. Por tanto, no es que se pueda o no se pueda… También es verdad que hay otras realidades, presentes y pasadas, que se alejan mucho de la inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia.

Básicamente, la Doctrina Social de la Iglesia lo que hace es oponerse a las ideologías. No es una ideología y no lo será nunca, porque gracias al mensaje cristiano lleva a ver las cosas como son. Es decir, se pone en el lugar de los otros, tiene en cuenta a las demás personas. Por tanto, está por encima de los conceptos ideológicos. Si la Doctrina Social de la Iglesia ataca a la ideología del mercado, es porque este se absolutiza. Ésta es una típica forma de pensar de la Doctrina Social de la Iglesia.

La Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, que usted preside, ha celebrado recientemente en Valencia un encuentro para abordar ideas y propuestas para salir de la crisis desde la perspectiva de la Doctrina Social de Iglesia. ¿Cuáles son las principales conclusiones a las que han llegado?

-- Domingo Sugranyes Bickel: La fundación no es un partido político o una organización que proponga una acción directa, inmediata. Es una camino para pensar los temas y apoyar a los que actúan de una cierta forma. Por ejemplo, apoyamos a las empresas que están construyéndose con sentido, creando puestos de trabajo ricos, intentando corregir sus errores, reconducirlos antes que reducir el empleo… Ese es el mensaje constante de la Doctrina Social de la Iglesia. Y sobre eso hemos estado trabajando en Valencia.

En concreto, había un tema de aplicación. Una reflexión sobre el consumo desde la perspectiva cristiana (como consumidores, como productores, como padres de familia y en la educación). Este tipo de reflexiones también son importantes y responden a los llamados repetidos del magisterio al consumo responsable y al abandono de la idolatría del consumismo. 

En algunas ocasiones, el papa Francisco se ha referido a la crisis como una “crisis antropológica y ética” ¿Cómo se sale de una crisis así? 

-- Domingo Sugranyes Bickel: No hay un camino rápido para corregir la crisis de fondo y su rumbo. La solución pasa por un progreso moral general. No creo que sea imposible, pero es un proceso lento. Exige que haya más personas que vean las cosas como deberían ser.

Además, el papa Francisco va más haya. Cuando habla del interés prioritario por los pobres, está hablando de algo concreto. Si consiguiéramos que todos los católicos del mundo fueran activos en la lucha contra la pobreza, el mundo tendría probablemente otra cara. El cambio es posible, pero no se puede abreviar. Es necesaria una conversión y una lenta recuperación o descubrimiento de lo que supone la traducción de la fe en la vida económica  y en la vida social. 

En el mensaje que el santo padre les dirigió en el mes de mayo, el pontífice destacó la importancia de redescubrir la solidaridad. Ésta es una palabra mal aceptada por el mundo económico... 

-- Domingo Sugranyes Bickel: No soy nadie para juzgar las expresiones del Papa. Pero es bueno que sean fuertes, porque sacuden las mentes, las ideas y las costumbres.

De todas formas, habría que definir qué entendemos por solidaridad. Quizás sería mejor hablar de fraternidad, porque la solidaridad es muchas veces un hecho impuesto. Y en Europa, e incluso en España, estamos asistiendo a un rechazo de esa solidaridad impuesta. ¿Por qué? Porque no está alimentada por la idea más constructiva, más positiva, de compartir. Una idea que expresa mejor la fraternidad. Creo que el Papa, cuando habla de solidaridad, le atribuye este sentido. Por tanto, no se refiere a la solidaridad impuesta sino a la voluntad de trabajar en común y compartir. Y eso la gente, las empresas, las familias… todos lo saben. Es una realidad profunda que hay que promover, que tiene que adquirir más importancia y más peso.

Algunos atribuyen al desarrollo económico de los últimos decenios gran parte de la culpa por el deterioro moral de la sociedad. ¿Está de acuerdo con esta visión?

-- Domingo Sugranyes Bickel: No creo en los juicios tajantes. Claro que cualquier evolución tiene aspectos positivos y aspectos negativos. Ahora se habla de nuevo de un aumento de la pobreza en nuestro propio entorno. Pero no hay que perder de vista de dónde venimos. Sin ir más lejos, basta pensar en la situación de España hace cincuenta años.

Creo que el enfoque ético de la vida se debe plantear en cualquier situación y entorno económico. Y está claro que debe ser distinto.

Si hablamos con los jóvenes de hoy, los problemas los ven de otra forma. Eso no quiere decir que la época anterior fuera mejor. No lo creo.

La muchedumbre de hambrientos eleva hacia nosotros su grito de dolor. Millones de seres humanos nos imploran, esperando ser escuchados. Caritas Internationalis acaba de lanzar una campaña al respecto. ¿Será posible ver un mundo en el que nadie deba morir de hambre?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Posible, es posible. Es una cuestión de organización, es una cuestión eminentemente humana. Entre todos podríamos resolver este problema, pero también sabemos que no es fácil. Efectivamente hay alimentos suficientes para todas las personas que estamos en la tierra, pero desgraciadamente también hay luchas, guerras, egoísmos individuales o colectivos… En este caso, desgraciadamente las soluciones simples no sirven.

Eso sí, creo que la campaña merece nuestro total apoyo. Si se traduce en aspectos concretos en los que cada uno podamos colaborar, magnífico.

La Fundación despliega un importante elenco de actividades, contando con la participación de personalidades de gran prestigio intelectual. Por su particular interés, ¿cuáles destacaría?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Hemos ayudado a alguna institución de la Santa Sede muy significativa. Se trata del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos, que es una muy original institución de la Iglesia católica que se dedica a preparar a personas para que conozcan en profundidad el islam y la lengua árabe.

Otro aspecto que quería subrayar es que estamos lanzando la segunda edición del Premio Internacional Economía y Sociedad. En la primera edición ganaron dos trabajos “ex equo”. Un libro del profesor Zamagni y otro del rector de Comillas.

Ahora la convocatoria, para presentar los trabajos y recoger el nombre de los candidatos, es para el mes de abril del año próximo y los premios se entregaran en el 2015.

Por un lado, este premio lo estamos convocando nuevamente para obras ya publicadas que contribuyan a traducir y ha profundizar sobre la Doctrina Social de la Iglesia en términos concretos y también ha desarrollar el conocimiento en esta materia. Y, por otro, y esa es la novedad, en esta misma convocatoria se incluye un premio que se distribuirá entre uno o varios trabajos de doctorado todavía no publicados sobre el mismo tipo de temática. De esta forma, esperamos contribuir a una mayor difusión y a una mayor eficacia en la comprensión de la Doctrina Social de la Iglesia en los distintos ambientes y enfrentada con la realidad en las distintas áreas.

Usted ha tenido la oportunidad de estar muy cerca del santo padre e  incluso de saludarle personalmente, ¿qué le ha dicho?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Lo importante es lo que ha dicho, y usted lo ha recordado hace un momento, en la audiencia que concedió a la Fundación en el mes de mayo pasado, donde nos preguntó con mucha fuerza: “¿Y la solidaridad qué lugar ocupa en las decisiones que se toman en las empresas? En la actividad económica de cada uno, ¿dónde está la solidaridad?”. La solidaridad entendida en los términos que hablábamos antes. Esa pregunta es una pregunta fundamental, esencial, y eso es lo que estamos intentando trabajar. Será el tema de la próxima conferencia internacional que cada año se celebra entorno al mes de mayo. 

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los lectores de ZENIT desde la fundación que preside?

-- Domingo Sugranyes Bickel: Que estamos dispuestos a contactar con los lectores de Zenit que estén interesados en estos temas y quieran profundizar sobre cualquier aspecto. Esta fundación es un pequeño think tank. En este sentido, estamos absolutamente encantados de que participen más personas de otros países.