La educación, prioridad en la caridad del Consejo Pontificio «Cor Unum»

Según reflejan las conclusiones de la XXV Asamblea Plenaria

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CIUDAD DEL VATICANO, 25 noviembre 2003 (ZENIT.org).- La necesidad de «construir personas» más que «construir cosas» está en el centro de las conclusiones de la XXV Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio «Cor Unum», el «brazo operativo» de la caridad del Papa, difundidas este martes.



«La Iglesia no se limita a satisfacer sólo las expectativas materiales de quien está en dificultad; no agota su acción caritativa construyendo estructuras... Se esfuerza también en salir al encuentro de las preguntas existenciales más escondidas», recordó Juan Pablo II a los miembros del Consejo, al recibirlos el viernes pasado en audiencia.

De esta exhortación del Papa se hizo eco el cardenal camerunés Christian Wiyghan Tumi, explica un comunicado del organismo –difundido por la Sala de Prensa de la Santa Sede--, cuyos trabajos concluyeron el 22 de noviembre.

«La colonización en África ha persistido porque las soberanías extranjeras han impedido una auténtica educación de las poblaciones locales: las primeras escuelas, de hecho, las construyeron los misioneros», recordó el purpurado.

«¿Por qué aún hoy es más fácil construir un pozo que educar? ¡No hay que desarrollar “cosas”, hay que desarrollar al hombre!», exhortó.

En su nota, el Consejo Pontificio «Cor Unum» señala que esta prioridad ha sido recalcada también por las organizaciones internacionales de ayuda, por la red de Cáritas y por los obispos de los países pobres, «que son los primeros responsables de los proyectos realizados, con la aprobación y el apoyo de las autoridades eclesiales, en sus diócesis».

Reflejo de la prioridad que debe otorgarse a la formación de las personas es el llamamiento conclusivo de la Conferencia, recogido por Peter Weiderud, director de Asuntos Internacionales del Consejo Mundial de las Iglesias.

«¡Demos una perspectiva a nuestro trabajo caritativo que vaya más allá de la emergencia humanitaria y lleve “educación” entre los más pobres!», invita.

«¡Procuremos que nuestros animadores se impliquen más con las poblaciones locales! Esto permitirá más fácilmente la comunicación de la fe, objetivo último de toda nuestra acción», concluye.

Los tres días de trabajo del Consejo Pontificio «Cor Unum» han evidenciado también la necesidad de una colaboración cada vez más estrecha entre organizaciones internacionales caritativas, Cáritas nacionales, obispos y el propio dicasterio.

«Ello permitirá a nuestras realidades –que cada día sirven a millones de pobres en el mundo— hacer que se entrevea cada vez más el amor de Dios, que, como para la Madre Teresa de Calcuta, alcanzaba a las personas a través de cada gesto más pequeño», manifestó el presidente del dicasterio, monseñor Paul Josef Cordes, al cerrar la asamblea.