La embajada israelí en Roma aprecia las palabras del Papa sobre los judios

En el nuevo libro, Benedicto XVI no les responsabiliza de la muerte de Jesús

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ROMA, jueves 3 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI “exonera a los judíos” de la responsabilidad de la muerte de Cristo, una declaración acogida “de corazón” por la Embajada de Israel ante la Santa Sede.

La embajada saludó hoy, en un comunicado en inglés y en italiano, la lectura del proceso de Jesús hecha por el Papa en su segundo libro sobre Jesús de Nazaret, que trata de su misión, su muerte y su resurrección, un fragmento de la cual fue dada a conocer ayer por la Santa Sede.

El comunicado muestra el agradecimiento “por el énfasis remarcado por el Papa en su nuevo libro, en el que quita a los judíos la responsabilidad por la muerte de Jesús”.

Israel espera que la “visión positiva” del Papa “sea una fuente de inspiración para más de mil millones de católicos en todo el mundo”.

La embajada señala el progreso de las relaciones entre judíos y católicos tras el Concilio Vaticano II: las palabras del Papa, afirma la nota, “son coherentes con la política oficial de la Iglesia a partir de la Declaración Nostra Aetate de 1965”.

“Además, es una confirmación de la bien conocida postura del Papa en favor del Pueblo Judío y del Estado de Israel”.

La nota concluye recordando que “sin la declaración Nostra Aetate no habría habido un proceso de reconciliación entre judíos y católicos por una parte, y Santa Sede e Israel por la otra”.

En el pasaje del segundo volumen de “Jesús de Nazaret”, relativo al proceso de Jesús, en que el Evangelio se refiere a los judíos, el Papa dice exactamente, en traducción no oficial realizada por ZENIT:

“Pero preguntémonos ante todo: ¿quiénes eran precisamente los acusadores? ¿Quién insistió en la condena de Jesús a muerte? En las respuestas de los Evangelios hay diferencias sobre las que debemos reflexionar.

Según Juan, éstos son simplemente los “Judíos”. Pero esta expresión, en Juan, no indica en absoluto – como el lector moderno quizás tiende a interpretar – al pueblo de Israel como tal, y ésta aún menos tiene un carácter 'racista'.

En definitiva, el mismo Juan, en lo que respecta a la nacionalidad, era Israelita, igual que Jesús y que todos los suyos. La entera comunidad primitiva estaba compuesta por Israelitas. En Juan, esta expresión tiene un significado preciso y rigurosamente limitado: él designa con ella a la aristocracia del templo.

Así en el cuarto Evangelio, el círculo de los acusadores que persiguen la muerte de Jesús está descrito con precisión y claramente delimitado: se trata, precisamente, de la aristocracia del templo, e incluso ésta no sin excepción, como da a entender la alusión a Nicodemo (cfr. 7, 50ss)”.