La eutanasia “ataca la concepción misma de la vida”, afirma el Papa

Pide a los obispos escoceses “no ceder” en la doctrina de la Iglesia

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 5 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI pidió hoy a los obispos de Escocia que defiendan fielmente el Magisterio de la Iglesia sobre la sacralidad de la vida humana, y especialmente en el actual debate sobre eutanasia y manipulación embrionaria.

Al recibir en visita ad Limina a los once prelados que forman la Conferencia Episcopal de Escocia, el Papa les advirtió contra la tentación de ceder en estas cuestiones: “Si la enseñanza de la Iglesia es comprometida, incluso ligeramente, en un área como ésta, entonces se hace más duro defender la totalidad de la doctrina católica de una manera integral”.

En este sentido, pidió a los prelados una “disposición a enfrentarse firmemente a los desafíos presentados por la marea creciente de secularismo en vuestro país”, y especialmente, en el actual debate sobre la eutanasia.

“El apoyo a la eutanasia ataca el corazón mismo de la comprensión cristiana de la dignidad de la vida humana”, afirmó el Papa.

También se refirió a la cuestión biotecnológica, afirmando que “los desarrollos recientes en ética médica y algunas de las prácticas defendidas en el campo de la embriología dan razón para gran preocupación”.

Los obispos “deben continuamente llamar a los fieles a una fidelidad completa al Magisterio de la Iglesia, respetando y defendiendo al mismo tiempo el derecho de la Iglesia a vivir libremente en sociedad según sus creencias”.

Al mismo tiempo, pidió que el mensaje de la Iglesia se ofrezca de forma “positiva” y como “un mensaje de esperanza”, para que no se perciba “como una seria de prohibiciones y posiciones retrógradas”.

“La Iglesia ofrece al mundo una visión positiva e inspiradora de la vida humana, la belleza del matrimonio y la alegría de la paternidad. Esto se arraiga en la infinitud de Dios, transformando y ennobleciendo el amor para todos nosotros, que abre nuestros ojos a reconocer y amar su imagen en nuestro prójimo”, afirmó el Papa.

En este sentido, pidió a los obispos que resistan “toda presión para diluir el mensaje Cristiano, fijad vuestra mirada en el objetivo de la plena, visible unidad, para nada menos que poder responder a la voluntad de Cristo”.

Fidelidad a Roma

Por otro lado, el Papa alabó la labor ecuménica llevada a cabo por la Iglesia católica en Escocia, “por el progreso que se ha hecho en la cicatrización de las heridas que eran el legado de ese periodo, especialmente el sectarismo que ha continuado levantando su cabeza incluso en tiempos recientes”.

Insistió en que “cuando los vínculos de comunión con la Iglesia universal, y en particular con Roma, se aceptan con alegría y se viven plenamente, la gente de fe puede crecer libremente y obtener una cosecha de buenas obras”.

“La Iglesia en vuestro país, como en muchos del Norte de Europa, ha sufrido la tragedia de la división. Es aleccionador recordar la gran ruptura con el pasado católico de Escocia que se produjo hace cuatrocientos cincuenta años”, recordó el Papa.

En este sentido les animó a que continuen participando en la iniciativa Action of Churches Together in Scotland [Acción de Iglesias Juntas en Escocia], subrayando que “el trabajo de reconstruir la unidad entre los seguidores de Cristo se lleva adelante con constancia y compromiso”.

Por Inma Álvarez