La Familia Trinitaria inaugura una casa para mujeres reclusas

Dedicada a Miguel Ferrer, en Madrid

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MADRID, domingo, 24 febrero 2007 (ZENIT.org).- Fue inaugurada este viernes en Madrid, España, la Casa Miguel Ferrer, para la acogida de mujeres reclusas y ex-reclusas. El proyecto está gestionado conjuntamente por las religiosas trinitarias de Mallorca, que han cedido el edificio, de Valencia y Madrid, y las dos provincias de los trinitarios de España, a través de la fundación Prolibertas.



En este lugar, situado en la madrileña calle General Ricardos, se llevará adelante un programa de atención a mujeres reclusas o que acaban de salir de la cárcel que presentan desarraigo familiar y que carecen de redes de apoyo social normalizadas.

Las destinatarias de este proyecto son mujeres mayores de 18 años que carezcan de medios económicos suficientes y que no dispongan de otros grupos de apoyo al salir de la cárcel. Algunas de ellas, además, acuden con sus hijos.

En el acto de inauguración, que se celebró en el salón de actos de las Trinitarias de Marqués de Urquijo, 18, además de los provinciales de los trinitarios y trinitarias, participó Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias. También intervino José Sevilla García, seglar de la Familia Trinitaria y director de la Casa Miguel Ferrer.

José Sevilla subrayó el objetivo de este proyecto que es «reinsertar a las mujeres que están en prisión».

Este proceso «termina una vez que han conseguido empleo y medios suficientes de subsistencia», añadió.

El director de este proyecto comentó que ahora están «atendiendo a siete mujeres que viven habitualmente en la casa y a otras que acuden cuando tienen permisos penitenciarios».

José Sevilla, jubilado, se ha embarcado en este proyecto pues «al terminar la vida laboral, uno se plantea hacer algo por los demás, entregar el tiempo a personas que lo necesitan».

El programa que la Familia Trinitaria ha puesto en marcha prevé tres bloques de actuación: acogida, para favorecer la convivencia en un ambiente menos hostil; promoción, con el fin de incidir en procesos de rehabilitación y reeducación; e inserción socio-laboral, cuidando la orientación laboral y la formación profesional de estas mujeres.

La casa de acogida Miguel Ferrer surgió por iniciativa del ministro general de los Trinitarios, padre José Hernández Sánchez, a raíz de la celebración del Congreso Internacional de Espiritualidad Trinitaria en 2004.