La familia y la parroquia deben promover las vocaciones, afirma el Papa

Publicado hoy el Mensaje para la Jornada Mundial de las Vocaciones

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 10 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- Las familias y las parroquias deben alentar a los jóvenes que sienten una llamada vocacional, precisamente en estos momentos en que ésta parece más difícil, afirma el Papa Benedicto XVI.

La Santa Sede ha dado a conocer hoy el Mensaje papal para la Jornada Mundial de las Vocaciones, que se celebrará el 15 de mayo, cuarto domingo de Pascua, con el tema “Promover las vocaciones en la Iglesia local”.

En él, el Papa insiste en la responsabilidad de las familias, las parroquias y las asociaciones en la promoción de las vocaciones.

“Especialmente en nuestro tiempo en el que la voz del Señor parece ahogada por 'otras voces' y la propuesta de seguirlo, entregando la propia vida, puede parecer demasiado difícil, toda comunidad cristiana, todo fiel, debería de asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones”, afirma.

Benedicto XVI insiste en la importancia de “alentar y sostener a los que muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal y a la consagración religiosa”, para que éstos “sientan el calor de toda la comunidad al decir 'sí' a Dios y a la Iglesia”.

Por ello pide “que cada Iglesia local se haga cada vez más sensible y atenta a la pastoral vocacional, educando en los diversos niveles: familiar, parroquial y asociativo”.

Es necesario ayudar a los niños y jóvenes “para que madure en ellos una genuina y afectuosa amistad con el Señor, cultivada en la oración personal y litúrgica; para que aprendan la escucha atenta y fructífera de la Palabra de Dios, mediante una creciente familiaridad con las Sagradas Escrituras”.

Es necesario que comprendan “que adentrarse en la voluntad de Dios no aniquila y no destruye a la persona, sino que permite descubrir y seguir la verdad más profunda sobre sí mismos”, subraya.

También hay que ayudarles para que “vivan la gratuidad y la fraternidad en las relaciones con los otros, porque sólo abriéndose al amor de Dios es como se encuentra la verdadera alegría y la plena realización de las propias aspiraciones”.

Particularmente, el Papa se dirige a quienes están directamente implicados en el discernimiento vocacional de los jóvenes, sacerdotes, familias, catequistas y animadores.

“A los sacerdotes les recomiendo que sean capaces de dar testimonio de comunión con el Obispo y con los demás hermanos, para garantizar el humus vital a los nuevos brotes de vocaciones sacerdotales”.

A las familias pide que estén “animadas de espíritu de fe, de caridad y de piedad, capaces de ayudar a los hijos e hijas a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada”.

“Los catequistas y los animadores de las asociaciones católicas y de los movimientos eclesiales, convencidos de su misión educativa, procuren cultivar a los adolescentes que se les han confiado, de forma que éstos puedan sentir y seguir con buen ánimo la vocación divina”.

El Papa se dirige también a los obispos, recordándoles la importancia de “incrementar cuanto sea posible las vocaciones sacerdotales y religiosas, poniendo interés especial en las vocaciones misioneras”.

“El Señor necesita vuestra colaboración para que sus llamadas puedan llegar a los corazones de quienes ha escogido”, dice a los obispos, al tiempo que recomienda que tengan “cuidado en la elección de los agentes pastorales para el Centro Diocesano de Vocaciones”.

También les recuerda “la solicitud de la Iglesia universal por una equilibrada distribución de los sacerdotes en el mundo. Vuestra disponibilidad hacia las diócesis con escasez de vocaciones es una bendición de Dios para vuestras comunidades y para los fieles es testimonio de un servicio sacerdotal que se abre generosamente a las necesidades de toda la Iglesia”.

“Proponer las vocaciones en la Iglesia local, significa tener la valentía de indicar, a través de una pastoral vocacional atenta y adecuada, este camino arduo del seguimiento de Cristo, que, al estar colmado de sentido, es capaz de implicar toda la vida”, afirma el Papa.

Por último, el Papa afirma que la capacidad de cultivar las vocaciones “es un signo característico de la vitalidad de una Iglesia local”, e invita a las comunidades locales a que se difunda “en el interior de cada comunidad la disponibilidad a decir 'sí' al Señor, que llama siempre a nuevos trabajadores para su mies”.