La fe puramente subjetiva no es cristiana, advierte el arzobispo de Milán

En un congreso sobre «La religión postmoderna»

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MILÁN, 27 febrero 2003 (ZENIT.org - Avvenire).- El cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán, alertó este martes sobre el riesgo de vivir la fe desde una dimensión exclusivamente subjetiva, cosa que podría desvincularla del Evangelio.



Así lo advirtió el purpurado al intervenir en el congreso «La religión postmoderna» organizado por la Facultad de Teología de Italia septentrional (con sede en Milán).

En el encuentro de estudio se han abordado los aspectos psicológico, cultural y religioso –desde una perspectiva estrictamente cristiana-- de la religión y de la «Nueva Era».

«Nos pareció oportuno –explicó monseñor Giuseppe Angelini, presidente de la Facultad— proponer un encuentro precisamente en esta ciudad que cuestione las conciencias, el sentido de lo sagrado y de la religión, y cómo es percibida en una mentalidad individualista».

Como se puso de relieve, una religión «a la carta» --fabricada por uno mismo— es una forma de fe postmoderna completamente subjetiva y se encuentra lejos de la enseñanza cristiana.

Es un aspecto en el que incurre hoy el sentido de lo sagrado y de la fe, orientado únicamente a la dimensión subjetiva y completamente descolgado del Evangelio, subrayó el arzobispo de Milán.

Además, el cardenal Tettamanzi subrayó el valor y el carácter esencial de una religiosidad que hable al hombre y a su conciencia y no a un «culto de sí», típico de la mentalidad habitual.

«Se puede caer en el riesgo –dijo también-- de proponer un modelo de religión y una práctica de fe de tipo solamente “expresivo”, que consiste en dar expresión a lo que cada uno siente en su interior».

Los peligros se sitúan, según advirtió el purpurado, en una «desviación subjetivista de la nueva conciencia religiosa».

El congreso, como ocasión para analizar las cuestiones esenciales de Dios, alma, conciencia y religiosidad, debe impulsar en última instancia a «sacar la Teología de la marginalidad en la que la cultura dominante quiere situar esta disciplina», apuntó monseñor Angelini.