La fe, una marcha más en el trabajo diario del periodista

Habla Edward Stourton, estrella de la BBC y católico practicante

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LONDRES, 6 junio(ZENIT.org-AVVENIRE).- Edward Stourton, uno de los periodistas más conocidos de la BBC es, además, un católico practicante. Su voz es muy familiar para los millones de oyentes que siguen el informativo «Today», en el que ofrece las últimas noticias de la política y los negocios a las seis de la mañana en el segundo canal de la BBC Radio.



«Soy un católico que trabaja como periodista, y no tanto un periodista católico», explica Stourton, para explicar que el ansia por la verdad y la pasión por la realidad están por encima de todo y de todos en su vida.

Stourton, que además es uno de los autores del documental «Correspondent», del segundo canal de TV de la BBC, donde descubre en todos los rincones de la tierra historias de violencia y abusos de los derechos humanos, proviene de una de las familias católicas más antiguas del Reino Unido, que sobrevivió a las duras persecuciones de la Reforma. Educado en Ampleforth, la abadía benedictina guiada durante años por el cardenal Basil Hume, recientemente fallecido, Stourton explica que nunca se ha alejado del catolicismo.

--¿Nunca ha sentido ganas de rebelarse contra la fe de sus padres, como les sucede a muchos católicos?

-- Stourton: No. Quizá porque los benedictinos que me educaron eran verdaderamente abiertos y tolerantes, o quizá porque era muy fuerte la memoria de mi familia y de todos los sufrimientos que pasó para permanecer fiel a Roma.

--¿Es difícil ser coherente con las enseñanzas de la Iglesia y ser un periodista de éxito en una época secularizada?

-- Stourton: En teoría, estos dos elementos parecen incompatibles. La religión es un acto de fe que va más allá de la razón, mientras los periodistas buscan la verdad a través de pruebas concretas. De este modo, a veces, tengo que olvidarme de que soy un católico, cuando planteo preguntas espinosas a un líder religioso. Pero creo que la verdad es una sola y, por tanto, también una investigación cuidadosa de la realidad acerca a la fe. De hecho, en ocasiones me he sentido mal al plantear preguntas muy «malas» a líderes religiosos, como el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación vaticana para la doctrina de la fe, o el cardenal Basil Hume, jefe de la Iglesia católica inglesa fallecido hace un año, y después he descubierto que en realidad estaban bien preparados, con respuestas más que convincentes. En definitiva: la fe, si es auténtica, es capaz de responder a la realidad sin traicionarla. Sin embargo, lo que es más difícil para los medios de comunicación es comunicar las verdades de fe más profundas, esas que en general suscitan incredulidad, como el misterio de la Trinidad y la Inmaculada Concepción. Algunos medios de comunicación, como la televisión y los periódicos amarillistas, son incapaces de hablar de estas verdades, a causa de su naturaleza.

--Considera que la visión del ser humano de la sociedad moderna y de los medios de comunicación está muy lejos de la concepción católica del hombre?

-- Stourton: Vivimos en una época secularizada que tiende a tratar a las personas como mercancías de consumo, olvidándose de que son imagen de Dios. Pero el buen periodista debería acordarse siempre de que tiene ante sí a un ser humano, cuyos sentimientos y dignidad debe respetar, por lo que tiene que acercarse a él con tacto, sin ofenderle, con respeto. En este sentido, una vez más, los valores religiosos y la ética profesional van de la mano.