La fecundación asistida trae más riesgo de muerte a los fetos

Así lo revela una investigación realizada en Dinamarca

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COPENHAGUE, martes 2 de marzo de 2010, (ZENIT.org) Un estudio realizado en el Hospital de la Universidad de Aarhus en Dinamarca reveló que los fetos que son fruto de reproducción asistida tienen un riesgo cuatro veces más alto de nacer muertos que los que son concebidos de forma natural.

Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista de la Sociedad Europea de Reproducción y Embriología Humanas Human Reproduction.

La investigación analizó más de 20.000 embarazos y arrojó como resultado que de cada mil mujeres que conciben de manera asistida, con métodos como IVF (fecundación in vitro) y el de ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoide) 16,2 dan a luz un bebé muerto mientras que el mismo número de mujeres que no acuden a ningún método de fertilización, el riesgo se reduce a un 3,7.

Pese a los resultados, la directora de esta investigación Kirsten Wisborg dijo que quienes se sometan a dichos tratamientos “no tienen que preocuparse”, debido a que “esto no necesariamente indica que el aumento de riesgo de muerte fetal sea explicado por la infertilidad y puede ser más bien debido a otros factores como la tecnología con la que se aplican el IVF y el ISI o algunas diferencias fisicológicas en las parejas que se someten a estos tratamientos”.

ZENIT consultó con el ginecólogo español Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), quien aseguró que siempre la fecundación asistida “supone un alto costo de vidas humanas”.

“Este novedoso trabajo de investigación, demuestra que la ineficiencia (de los métodos de reproducción asistida) no sólo aumenta la muerte de embriones en los tubos de ensayo y en los congeladores, sino que también aumenta la muerte de niños a término”, dice el ginecólogo.

Rodríguez señaló la importancia de que “las parejas estén informadas de los riesgos que para sus hijos suponen las técnicas de transferencia y  producción artificial de embriones”.

La muestra

La investigación tuvo en cuenta 20.166 mujeres en embarazo de las cuales el 82% habían concebido de manera natural y el 10% concibieron un año después del primer intento. Entre el resto, 4% había concebido con un tratamiento de IVF y ICSI y 4% con otras formas de tratamiento.

En esta muestra, todas las mujeres estaban embarazadas por primera vez y esperaban sólo un hijo. De cada una se tomó un registro de su historia obstétrica, en la que se analizaron factores como el tiempo que les tomó embarazarse, los tratamientos utilizados y la edad.

También se tuvieron en cuenta algunos hábitos como tabaquismo, consumo de alcohol y café durante el embarazo, el estado civil, nivel de educación y su estado psicológico.

El estudio concluyó que las mujeres que mostraron menos riesgo de tener un bebé muerto al nacer fueron quienes habían concebido de manera natural, sin ningún tipo de tratamientos. Entre las que concibieron de forma espontánea en un lapso de 12 meses el riesgo fue de 3,7 por cada 1.000, y las que tardaron más de un año para concebir de forma espontánea el riesgo fue de 5,4 por 1.000.

Para el doctor Esteban Rodríguez, la fecundación asistida está “derivando hacia la mercantilización de la vida humana”.

“La industria de la producción embrionaria, valiéndose de un sentimentalismo superficial y del sufrimiento por no tener descendencia de millares de parejas en todo el mundo desarrollado, obstinado en retrasar y planificar artificialmente al máximo la maternidad, cosifican a los embriones dándoles un trato indigno del ser humano”, denunció.

“Congelaciones, experimentaciones, selecciones eugenésicas, incluso transferencias a parejas de mujeres unidas por vínculos afectivo sexuales, son algunos ejemplos de esta mercatilización y cosificación de este lucrativo negocio en el que se ha convertido el tratamiento de la infertilidad”, concluyó el ginecólogo.

Por Carmen Elena Villa