La fidelidad de Dios fundamenta la confianza del creyente, asegura el Papa

Al comentar en la audiencia general la segunda parte del Salmo 131

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 21 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI explicó este miércoles que la fidelidad de Dios constituye el fundamento de la confianza y de la alegría del creyente.



A esta conclusión llegó en la audiencia general, en la que participaron 26.000 fieles en la plaza de San Pedro del Vaticano, durante la que comentó la segunda parte del Salmo 131, la promesa del Mesías que nacería del linaje de David. El Papa intervino en diez idiomas.

La «fidelidad de Dios es nuestra confianza en los cambios de la historia, es nuestra alegría», aseguró al terminar su intervención, dejando a un lado los papeles.

En el pasaje bíblico, que comienza con la traslación del arca del Señor a la ciudad de Jerusalén, Dios formula «una promesa que no retractará», pero está condicionada por un «si»: «si tus hijos guardan mi alianza», constató el sucesor de Pedro.

«A la promesa y al don de Dios, que no tiene nada de mágico, debe responder la adhesión fiel y activa del hombre en un diálogo que entrecruza dos libertades, la divina y la humana», afirmó.

El Salmo 131 se convierte, según reconoció el pontífice, «en una celebración del Dios-Emmanuel que está con sus criaturas, vive junto a ellas y las ayuda, a condición de que permanezcan unidas a Él en la verdad y en la justicia».

El himno, aclaró, es un preludio de la proclamación del evangelista Juan: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Juan 1, 14).

De hecho, constató, los padres de la Iglesia veían en el Salmo 131 una descripción de «la encarnación del Verbo en el seno de la Virgen María».

«De este modo, vemos la fidelidad de Dios en el gran arco que va desde el antiguo Salmo hasta la encarnación del Señor. En el Salmo ya aparece y resplandece el misterio de un Dios que habita en nosotros, que se convierte en uno de nosotros en la Encarnación», dijo al final improvisando.

Benedicto XVI continuó de este modo con la serie de comentarios a los salmos y cánticos del Antiguo y del Nuevo Testamento que ya había comenzado Juan Pablo II y que pueden leerse en la sección «Audiencia del miércoles» de la página web de Zenit (www.zenit.org).