La financiación al desarrollo y la crisis económica, a estudio en la Santa Sede

En una jornada convocada por el Consejo Pontificio “Justicia y paz”

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 20 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ante la próxima Conferencia de las Naciones Unidas que tendrá lugar en Doha (Qatar) del 29 de noviembre al 2 de diciembre sobre la financiación al desarrollo, el Consejo Pontificio “Justicia y paz” ha convocado, para el próximo jueves 23 de octubre, a un grupo de expertos de todo el mundo para una jornada de estudio sobre el tema.

El objetivo del encuentro, explica un comunicado de este dicasterio recibido por ZENIT, es el de profundizar en esta cuestión, que para el Consejo Pontificio reviste “gran interés”, dado que una de sus tareas principales es la de “estimular a la comunidad católica a promover el desarrollo de las regiones necesitadas y la justicia social entre las naciones”.

Durante la primera parte del encuentro, por la mañana, se examinarán las consecuencias de la actual crisis económica-financiera mundial sobre el proceso de desarrollo y sobre las decisiones que tomará al respecto la comunidad internacional en Doha.

Por la tarde, la atención se concentrará en el estudio de posibles innovaciones y mejoras de la fiscalidad para aumentar los recursos financieros nacionales e internacionales que se dedican al desarrollo.

En esta jornada, que será coordinada en la sede de este dicasterio por Oscar de Rojas, director de la Oficina para la Financiación al Desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, participará una decena de expertos en esta cuestión procedentes de varios países.

La Conferencia internacional de Doha sobre la financiación al desarrollo fue decidida en la Asamblea General de la ONU el 19 de diciembre de 2007 para reexaminar el “Monterrey Consensus”, documento final de la Conferencia Internacional del 2002, que reunió al Norte y al Sur en base a lo principios fundamentales del desarrollo en sectores como la movilización de los recursos en los países pobres, el comercio, las ayudas, las inversiones extranjeras, la deuda y la financiación internacional.

Según las intenciones de la Asamblea General de la ONU, explica el comunicado del dicasterio, “se deberán examinar los progresos realizados desde Monterrey, reafirmar los objetivos y los compromisos adoptados, compartir iniciativas y lecciones aprendidas al respecto”.

De la misma forma, la Conferencia debería también “identificar los obstáculos y los vínculos encontrados, las acciones adoptadas para superarlos, además de adoptar medidas importantes para la realización ulterior del “Monterrey consensus”, junto a los nuevos desafíos y problemáticas emergentes que afrontar en relación con la profunda crisis económica actual”.

[Por Roberta Sciamplicotti, traducción de Inma Álvarez]