La financiación de células estaminales, a debate en Estados Unidos

No se sabe si la nueva Administración financiará la investigación científica que emplea células estaminales obtenidas de embriones.

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10 mar 2001 (ZENIT.org).- ¿Financiará la nueva Administración la investigación científica que emplea células estaminales obtenidas de embriones? El secretario de Salud y Servicios Humanitarios, Tommy G. Thompson está en el centro de las argumentaciones sobre el tema y esta semana anunció la cita con un panel de investigadores para que le aconsejen en el asunto.



Esta noticia se supo durante un discurso de Thompson en un centro comunitario de salud de Milwaukee, como informaba el «Milwaukee Journal Sentinel» (5 de marzo). Thompson dijo también que su departamento recibirá todavía solicitudes para las subvenciones a la investigación con células estaminales hasta el 15 de marzo, plazo dado por la Administración Clinton.
Sin embargo, no decidirán la concesión de subvenciones hasta que se haga un estudio de los temas legales en juego.

Algunos investigadores creen que las células estaminales fetales tienen la virtualidad de curar muchas enfermedades. La esperanza es que la pluripotencialidad de estas células estaminales pueda hacer que se desarrollen órganos, nervios, tejidos y vasos sanguíneos. En cualquier caso, debido a que estas células se obtienen de fetos abortados y embriones desechados de las clínicas de fertilidad, los grupos pro vida están haciendo campaña para que se prohiba el uso de fondos gubernamentales en la investigación que usa células estaminales.

El presidente Bush en el pasado declaró su oposición a la investigación sobre células estaminales y durante la campaña electoral mantuvo que bloquearía los fondos federales para esta investigación. En una rueda de prensa del 26 de enero, afirmó de nuevo su oposición a la inanciación federal de la investigación sobre células estaminales procedentes de fetos desechados, pero no se comprometió a prohibirla. Según «Los Angeles Times» (1 de marzo), aunque Thompson se describe como enemigo del aborto, en el pasado alabó la investigación usando células estaminales.

El Congreso ha aprobado legislación que prohibe el uso de dinero público para la investigación relacionada con la destrucción de embriones humanos.
Pero la Administración Clinton decidió que la investigación con células estaminales no estaba prohibida siempre que los investigadores no destruyeran los embriones. Así, podían realizar la investigación en células procedentes de embriones que investigadores financiados privadamente habían destruido.

Peticiones a Bush

Grupos implicados en el debate sobre células estaminales han estado enviando cartas a Bush, con la esperanza de influir en su decisión. Según informaba el «Washington Post» (22 de febrero), ochenta premios Nobel estadounidenses firmaron una carta al Presidente, urgiéndole a no bloquear el dinero federal para la investigación.

En su carta, los premiados dicen que dada la gran promesa terapéutica de las células estaminales, podría ser trágico desperdiciar esta oportunidad de proseguir el trabajo que en potencia podría aliviar el sufrimiento humano.

Entre los firmantes se encuentran James Watson, Nobel en 1962 por descubrir con Francis Crick la estructura del DNA; el biólogo molecular Hamilton O. Smith, figura clave en el esfuerzo de realizar el mapa del genoma humano por parte de Celera Genomics; Edward Lewis, un biólogo especialista en desarrollo embrionario del Instituto de Tecnología de California.

La crítica a la carta de los Nobel viene del doctor David Prentice, profesor de ciencias de la vida en la Universidad del Estado de Indiana y profesor adjunto de genética médica y molecular de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, en una entrevista publicada por «National Review Online» (26 de febrero).

Prentice explicaba que hay alternativas al uso de células de embriones, como son las células estaminales adultas de los órganos de una persona.
Otra fuente es la pequeña cantidad de sangre, rica en células estaminales, remanente en el cordón umbilical cortado a un recién nacido. «En los últimos dos años, hemos pasado de pensar que teníamos muy pocas células estaminales en nuestro cuerpo, a reconocer que muchos (quizá la mayoría) de los órganos mantienen un depósito de estas células», comentó Prentice.

También indicaba que una ventaja de usar las propias células estaminales adultas es que no habrá rechazo, ya que proceden de nuestros propios tejidos. Por el contrario, si las células estaminales embrionarias se usan en pacientes, estos necesitarán medicación anti-rechazo de por vida. El único modo de evitar esto sería clonar al paciente y luego sacrificar al embrión para obtener células estaminales. Pero ello presenta problemas éticos considerables ya que supone crear un ser humano cuyo único fin es ser terreno de «cosecha».

Inmediatamente después de la publicación de la carta de los Nobel, la «Culture of Life Foundation» envió una petición en su propio nombre al Presidente rogándole que favorezca la investigación usando células estaminales adultas y que prohiba aquella que usa células estaminales fetales. La petición, fechada el 23 de febrero, iba firmada por el presidente de la Fundación, Robert A. Best.

Esta carta afirmaba que las recientes investigaciones que han empleado células estaminales de tejido fetal son decepcionantes. Es evidente, sigue el escrito, que «son menos útiles que las células estaminales adultas para obtener nuevas células cerebrales, células nerviosas y otros tejidos». Best también indicaba que las células estaminales de tejido adulto y de la sangre del cordón umbilical están libres de mancha ética.

Un estudio publicado este jueves en el «New England Journal of Medicine» confirmaba que hay problemas médicos en el uso de células fetales. Según informaba el «New York Times» (8 marzo), un estudio reciente, en el que un grupo de médicos intentó tratar la enfermedad de Parkinson implantando células de fetos abortados en el cerebro, no sólo no mostró ningún beneficio general, sino que ocasionó en un 15% de los pacientes una superproducción de células fetales, que fabricaron a su vez tal cantidad de una sustancia química relacionada con el movimiento, que los pacientes se retorcían y se sacudían incontrolablemente.

El doctor Paul E. Greene, neurólogo del Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia e investigador en el estudio, dijo que los movimientos incontrolables que sufrieron algunos pacientes fueron «absolutamente devastadores».

La Asociación Médica Cristiana escribió a Thompson, urgiéndole a prohibir la financiación de la investigación con células estaminales de embriones.
La carta del 1 de marzo, escrita en nombre de los 14.000 miembros de la asociación, afirmaba que «la sangre del cordón umbilical y la médula ósea adulta pueden también proporcionar células estaminales terapéuticamente prometedoras, sin tener que sacrificar a seres humanos».

La carta también señala un número de logros de investigadores que usaron células estaminales adultas. Por ejemplo, el diario científico «Nature Immunology» comunicaba recientemente que científicos canadienses han identificado un modo de cultivar en laboratorio células estaminales adultas.

Mientras que el pasado 23 de febrero, PPL Therapeutics Inc, anunciaba que puede demostrar la posibilidad de producir células estaminales multipotenciales (virtualmente capaces de transformarse en otros tejidos) sin necesidad de hacerlo mediante el uso de un embrión.

Juicio moral

El pasado 25 de agosto, la Pontificia Academia para la Vida emitió una declaración sobre la cuestión del uso de células estaminales embrionarias en la investigación. Indicaba que un embrión es un sujeto humano, con una identidad bien definida, que no puede ser considerado como un simple amasijo de células. Por lo tanto, como ser humano individual tiene derecho a su propia vida.

Por otra parte, ningún fin que se crea bueno, tal como el uso de células estaminales para preparar otras células utilizables en procedimientos terapéuticos, puede justificar la destrucción de un embrión.

Asimismo, la utilización de células estaminales embrionarias facilitadas por otros investigadores fue considerado ilícito por la Pontificia Academia para la Vida, porque implica la cooperación en la producción y manipulación de embriones humanos con quienes los producen o proporcionan. La declaración concluía con la aprobación del uso de células estaminales adultas en lugar de las procedentes de embriones.