La ganancia no es el objetivo de la vida, sino el amor; explica Benedicto XVI a los jóvenes

En la Jornada Mundial de la Juventud celebrada a nivel diocesano

| 877 hits

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 1 abril 2007 (ZENIT.org).- El objetivo de la vida no consiste en ganar dinero, sino en el amor y la verdad, explicó Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud, que en este año se celebró a nivel diocesano en el Domingo de Ramos.



A unos 50.000 jóvenes de Roma y de otras ciudades del mundo el pontífice aconsejó: «no hay que contentarse con lo que todos piensan, dicen y hacen. Hay que escrutar y buscar a Dios».

El Papa comenzó la Semana Santa con la procesión de las palmas, en una plaza de San Pedro bañada por un sol primaveral, adornada con ramos de olivo traídos de la región italiana de la Apulia.

Esta procesión, explicó a los chicos y chicas, «es ante todo un gozoso testimonio que ofrecemos de Jesucristo, por quien se nos ha hecho visible el Rostro de Dios».

«¿Qué quiere decir en concreto “seguir a Cristo”?», se preguntó el Papa en la homilía.
«Se trata de un cambio interior de la existencia. Exige que ya no me cierre en mi yo, considerando mi autorrealización como la razón principal de mi vida».

«Se trata de la decisión fundamental de dejar de considerar la utilidad, la ganancia, la carrera y el éxito como el objetivo último de mi vida, para reconocer sin embargo como criterios auténticos la verdad y el amor», aclaró.

«Se trata de optar entre vivir sólo para mí o entregarme a lo más grande».

Y aclaró: «verdad y amor no son valores abstractos; en Jesucristo se han convertido en una Persona. Al seguirle a Él, me pongo al servicio de la verdad y del amor. Al perderme, vuelvo a encontrarme».

Al final de la celebración eucarística, el Papa saludó a los peregrinos en siete idiomas. En español, invitó a los jóvenes a no tener «miedo de seguir fielmente» a Cristo.

Terminada la misa, el Papa subió al palacio Apostólico y ante la sorpresa de los jóvenes se asomó a la ventana de su estudio para saludarles y bendecirles. «¡Benedetto!», gritaban los chicos y chicas entre aplausos.

La celebración eucarística fue la última etapa de preparación para las Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebrarán a nivel mundial en julio de 2008 en Sydney, Australia.