La historia del libro no es completa sin los benedictinos

Así lo muestra una exposición de incunables y libros impresos

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SUBIACO (Italia), 16 septiembre 2003 (ZENIT.org).- La historia del libro no puede entenderse sin tener en cuenta la contribución que ofrecieron los monjes benedictinos, demuestra una exposición que tiene lugar en el monasterio de Santa Escolástica en la localidad de Subiaco, cercana a Roma.



La muestra presenta hasta finales de diciembre una muestra sobre el «boom» de la escritura y la imprenta monásticas titulada «Museo del Libro» en la que se exponen manuscritos miniados, incunables y obras tipográficas de gran rareza.

La creación de la Biblioteca de Santa Escolástica se remonta al mismo San Benito (480-547), patriarca del monaquismo occidental, pues en su regla presupone la utilización de los libros para la lectura privada y comunitaria.

Per los primeros libros se perdieron a causa de las devastaciones de los sarracenos a mediados del siglo IX.

Una de las piezas más valiosas que se pueden contemplar es el famoso «Lattanzio sublacense», un incunable el 1465, considerado el primer escrito de este tipo realizado por dos monjes alemanes (Sweynheim y Pannartz) que trajeron a Italia el sistema de imprenta con caracteres móviles.

También existe un ejemplar raro del «De Civitate Dei» de san Agustín.

La Biblioteca, situada en un claustro románico del siglo XII, es una de las más ricas entre las bibliotecas de las once grandes abadías de Italia.

En total contiene cien mil volúmenes, 3.780 pergaminos, 440 códices manuscritos, 250 incunables, una colección de salmos del siglo X y una explicación de la Biblia del siglo XI.