La hoja de ruta que Benedicto XVI entregará mañana en Beirut

Un programa para consolidar la fe de los cristianos en Medio Oriente

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CIUDAD DEL VATICANO, sábado 15 septiembre 2012 (ZENIT.org).- La exhortación postsinodal que Benedicto XVI firmó ayer solemnemente y entregará mañana a la comunidad eclesial reunida en la celebración eucarística, momento cumbre de este viaje apostólico al Líbano, es una “hoja de ruta” para esta Iglesia en Medio Oriente que sufre numerosos desafíos.

La exhortación invita a la Iglesia católica en Medio Oriente a reavivar la comunión en su interior, mirando a los “fieles nativos” que pertenecen a las Iglesias orientales católicas 'sui iuris', y abriéndose al diálogo con judíos y musulmanes.

El Papa invita a no olvidarse de los cristianos que viven en Medio Oriente, quienes aportan una contribución “noble y auténtica” a la construcción del Cuerpo de Cristo.

Benedicto XVI después de describir la situación de violencia de Medio Oriente, subraya dramáticamente los muertos, las víctimas “de la ceguera humana”, los miedos y las humillaciones: “Parece que no existan frenos al crimen de Caín”. Sin entrar en los detalles la exhortación pontifica recuerda la posición de la Santa Sede sobre los diversos conflictos en la región y sobre el estatus de Jerusalén y de los lugares santos, que son ampliamente conocidos. En fin se hace un apelo a la conversión, a la paz --entendida no como simple ausencia de conflicto, sino como paz interior y relacionada con la justicia- a la superación de todas las distinciones de raza, sexo y procedencia, y a vivir el perdón en el ámbito privado y comunitario.

El papa trata en particular una serie de temas que afectan a la vida de los cristianos en Líbano: Vida cristiana y ecumenismo, el diálogo interreligioso, en su primera parte.

En la segunda afronta temas como: los patriarcas, obispos, sacerdotes y seminaristas, vida consagrada, laicos, familias, jóvenes y niños de estas comunidades eclesiales.

La tercera parte habla sobre: la palabra de Dios, alma y fuente de comunión y testimonio; liturgia y vida sacramental; la oración y peregrinaciones; evangelización y caridad como misión de la Iglesia y por último la catequesis y la formación cristiana.

El documento concluye con una petición solemne de Benedicto XVI, en nombre de Dios, a los responsables políticos y religiosos no sólo de aliviar los sufrimientos de quienes viven en Medio Oriente, sino también a eliminar las causas, haciendo todo lo posible para llegar a la paz.

Y exhorta a los fieles católicos a vivir la comunión entre ellos, dando vida al dinamismo pastoral. “La tibieza disgusta a Dios”, por lo tanto los cristianos en Medio Oriente, católicos y otros, den testimonio de Cristo, unidos con coraje. Se trata de un testimonio que no es fácil si bien es entusiasmante.

Se puede leer la síntesis del documento hecha pública por el Vaticano en: http://www.zenit.org/article-43124?l=spanish.