La humildad conquista a Dios; asegura Juan Pablo II

Rechaza el orgullo, aclara en la audiencia general sobre el Salmo 146

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CIUDAD DEL VATICANO, 23 julio 2003 (ZENIT.org).- Dios se deja conquistar por el humilde e rechaza la arrogancia del orgulloso, asegura Juan Pablo II.



Llegó a esta conclusión en la meditación sobre el Salmo 146 que ofreció este miércoles a unos 2.500 peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo, donde pasa estas vacaciones de verano.

La composición poética del Antiguo Testamento presenta a Dios «como un padre que se inclina sobre las heridas interiores y físicas» del ser humano.

«No estamos abandonados a nosotros mismos o a las energías cósmicas --reconoció el Papa al contemplar esta imagen de Dios--; estamos siempre en las manos del Señor, según su proyecto de salvación».

Para ilustrar su reflexión, el Papa citó un comentario a ese mismo Salmo, pronunciado por san Agustín en el año 412, en Cartago.

«El señor cura al que tiene el corazón roto --decía el Padre de la Iglesia-- Quien no tiene el corazón roto no puede ser curado... ¿Quiénes tienen el corazón roto? Los humildes. Y, ¿quiénes son los que no lo tienen? Los soberbios».

Dios, «que rodea de ternura y cariño a los pobres, es juez severo de los impíos --constató el obispo de Roma siguiendo su explicación del pasaje bíblico--. El Señor de la historia no es indiferente ante los prepotentes que creen ser los únicos árbitros de las vicisitudes humanas: Dios hunde en el polvo de la tierra a quienes desafían el cielo con su soberbia».

El Salmo termina mostrando al Señor que se inclina sobre el que es justo y humilde. De este modo, aclaró el Santo Padre, subraya de nuevo «la lógica del Señor», que «ignora el orgullo y la arrogancia del poder».

Dios, aclaró, se pone «de parte de quien es fiel y "confía en su misericordia", es decir, de quien se abandona a la guía de Dios, en su actuar y pensar, en sus planes y en su vida cotidiana».

La esperanza del creyente, concluyó, está «en la gracia del Señor, seguro de estar envuelto por el manto del amor divino».

Juan Pablo II continuó de este modo con la serie de meditaciones semanales que viene ofreciendo desde el 28 de marzo de 2001. Pueden leerse en la sección de la página web de Zenit «Audiencia del miércoles».