La humildad, “testamento espiritual de Juan Pablo I”, afirma el Papa

Benedicto XVI recordó la figura del Papa Luciani a los 30 años de su muerte

| 2225 hits

CASTEL GANDOLFO, domingo 28 de septiembre de 2008 (ZENIT.org) El Papa Benedicto XVI propuso a Juan Pablo I como “modelo de humildad”, hoy en el trigésimo aniversario de su muerte, durante su alocución con motivo del Ángelus. Afirmó que la humildad “puede considerarse su testamento espiritual”.

Recordó que el Papa Luciani eligió precisamente Humilitas como lema de su pontificado, “una sola palabra que sintetiza lo esencial de la vida cristiana e indica la virtud indispensable de quien, en la Iglesia, está llamado al servicio de la autoridad”.

“Gracias precisamente a esta virtud, bastaron 33 días para que el Papa Luciani entrase en el corazón de la gente”, añadió.

El Papa recordó que su predecesor, en una de las cuatro audiencias generales que llegó a conceder, se refirió a la virtud de la humildad, virtud que recomendaba “ con ese tono familiar que le caracterizaba”.

“En sus discursos usaba ejemplos sacados de la vida concreta, de sus recuerdos de familia y de la sabiduría popular. Su simplicidad esta vehículo de una enseñanza sólida y rica, que, gracias al don de una memoria excepcional y de una vasta cultura, enriquecía con numerosas citas de escritores eclesiásticos y profanos”, añadió.

El Papa definió a Juan Pablo I como “un catequista incomparable, en las huellas de san Pío X, conciudadano suyo y predecesor antes que él en la cátedra de san Marcos y después en la de san Pedro”.

Citó unas palabras suyas en las que afirmaba “no avergonzarse de sentirse como un niño ante su mamá: 'Se cree en la mamá, yo creo en el Señor y en lo que Él me ha revelado'. Estas palabras muestran todo el espesor de su fe”, añadió.

“Mientras agradecemos a Dios por haberlo entregado a la Iglesia y al mundo, atesoramos su ejemplo, empeñándonos en cultivar su misma humildad, que le hizo capaz de hablar a todos, especialmente a los pequeños y a los alejados”, añadió.