La identidad del sacerdote, elemento clave para el relanzamiento de las vocaciones

Publicado el documento de Orientaciones Pastorales de la Congregación para la Educación Católica

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Por Luca Marcolivio

CUDAD DEL VATICANO, martes 26 junio 2012 (ZENIT.org).- Un documento resultado de siete años de reflexiones y esfuerzos pastorales para relanzar la centralidad del sacerdocio en la Iglesia católica. “Orientaciones Pastorales para la promoción de las Vocaciones al Ministerio Sacerdotal” es el título del texto realizado por la Congregación para la Educación Católica y la Obra Pontificia para las Vocaciones al Ministerio Sacerdotal.

El documento fue presentado este lunes en la Sala de Prensa vaticana por los tres máximos representantes de la citada congregación. El presidente, cardenal Zenon Grocholewski, explicó que el texto es fruto de varias asambleas plenarias del dicasterio desde 2005 hasta el pasado 25 de marzo, cuando, en el XX aniversario de la exhortación apostólica Pastores dabo vobis, el papa Benedicto XVI autorizó su publicación.

Las Orientaciones Pastorales se subdividen en tres partes: la primera, analiza la situación de las vocaciones en todo el mundo; en la segunda, se presentan sintéticamente la identidad del ministerio sacerdotal y la relativa propuesta vocacional; en la tercera, se exponen una serie de sugerencias para la animación pastoral de las vocaciones sacerdotales.

Algunas de las razones que explican el descenso de vocaciones, sobre todo en Occidente, han sido señaladas en la caída demográfica y en la crisis de la familia, en la mentalidad secularizada y en el contexto cultural relativista, en las difíciles condiciones de vida y del ministerio del sacerdote, con el riesgo de la banalización y de la irrelevancia del papel del sacerdote en la sociedad.

Entre las condiciones necesarias para el relanzamiento de la vocación sacerdotal, el cardenal Grochololewski señaló la creación de “terreno fecundo de vida cristiana”, una “oración” constante, una “pastoral integrada”, un nuevo impulso de “evangelización” y “misionariedad”, un papel central para la familia, el “coherente y alegre testimonio de vida de los presbíteros”, el voluntariado en su función educativa y el valor de la escuela y la universidad.

Sobre la identidad del ministerio sacerdotal, reflexionó el secretario de la congregación, monseñor

Jean-Louis Bruguès OP, subrayando algunas degeneraciones y forzamientos de su papel, a partir de la “reducción a la competencia profesional”, hasta el “activismo exasperado” y la tendencia al aislamiento del que sufren muchos párrocos.

A nivel constructivo, hay que redescubrir la vocación y hacerse portavoz del Amor entre Dios y el hombre y la “relación viva y constante con Jesucristo”. El sacerdote debe por tanto encontrarse inmerso en una “profunda experiencia de vida comunitaria”, consciente de una “relación íntima de amor con el padre”, teniendo siempre presentes “figuras sacerdotales ejemplares” como, por ejemplo la de san Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars.

La tercera parte del documento, la relativa a las propuestas concretas sobre las vocaciones, fue ilustrada por monseñor A.Vincenzo Zani, subsecretario de la congregación. El prelado explicó que el primer lugar fértil para la vocación es la familia, seguida de la parroquia y de las varias formas eclesiales, con todos los instrumentos de oración, apostolado y discernimiento que estas ofrecen.

Durante la rueda de prensa, se mostraron las estadísticas relativas a las vocaciones a nivel mundial, en los últimos doce años.

Los adto0s confirman la caída de las vocaciones en Europa, su crecimiento en Asia y África y la sustancial estabilidad en América: mientras en los países latinoamericanos el curso oscilante es explicable con el proselitismo de las sectas y de las comunidades, en Estados Unidos, tras una fase de empañamiento debida a los escándalos de los abusos sexuales, el índice vocacional ha vuelto a subir en los últimos siete años.

Desde los Estados Unidos emerge una sorpresa bastante positiva: según dijo monseñor Bruguès, precisamente Boston –que al inicio del pasado decenio fue el epicentro de los escándalos ligados a la pedofilia- hoy puede enorgullecerse de uno de los seminarios más llenos y florecientes de Estados Unidos.

Tampoco en el secularizado viejo continente, en medio de tantas sombras, faltan las luces: en Europa del Este, las vocaciones están en recuperación, así como lo están algunos seminarios de España, e incluso en Francia y Holanda.

A este propósito, el cardenal Grocholewski citó el caso de una parroquia marsellesa, próxima al cierre por escasez de fieles (no más de una quincena en las celebraciones festivas), clamorosamente “resucitada” y hoy nutridísima, tras la llegada de un carismático sacerdote con un pasado de cabaretista.

En Europa, añadió el purpurado, la mentalidad materialista y relativista es uno de los principales obstáculos pero no el único. “El punto más importante –explicó- es la poca consideración de la identidad sacerdotal. Las vocaciones no son todas iguales, ni se puede meter al mismo nivel el papel de los laicos y el de los sacerdotes: cada uno tiene su papel y el sacerdote en particular no es necesario que sea experto, por ejemplo, en economía, basta que sea experto... en fe”.