La Iglesia busca ofrecer una ayuda más actualizada a los militares

Teniendo en cuenta las transformaciones del mundo tras la guerra fría

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 26 de octubre 2006 (ZENIT.org).- El quinto congreso internacional de los ordinariatos militares (obispados castrenses) del mundo, que se celebra en el Vaticano del 23 al 27 de octubre, busca ofrecer una ayuda espiritual a los miembros de las fuerzas armadas más adecuada a los tiempos actuales.



Uno de los objetivos del encuentro, convocado por la Congregación para los Obispos, ha sido el de aplicar, según las circunstancias actuales, la constitución apostólica «Spirituali militum curae», publicada por Juan Pablo II el 21 de abril de 1986, cuando el mundo estaba todavía en la guerra fría.

«En realidad, desde aquellas últimas décadas, el escenario mundial ha cambiado ulteriormente. Por este motivo, el documento pontificio, a pesar de que conserva plena actualidad, pues la orientación pastoral de la Iglesia no cambia, necesita ser adaptarse más a las necesidades del momento actual», reconoció este jueves el Papa al encontrarse con los obispos y capellanes castrenses.

Tradicionalmente la asistencia religiosa a los ejércitos, regulada por una normativa eclesial y una reglamentación civil, se ha realizado a través de una estructura eclesial: el vicariato castrense. Éste se transformó, en virtud de la constitución «Spirituali Militum Curae», en ordinariato castrense u obispado castrense.

Los «ordinariatos castrenses» son una parte del pueblo de Dios, que es confiada al cuidado pastoral de un «ordinario», un obispo, que goza de todos los derechos de los obispos diocesanos y tiene sus mismas obligaciones, con la cooperación de su presbiterio.

La jurisdicción del ordinario castrense es personal, se ejerce sobre las personas pertenecientes al ordinariato, aún cuando se encuentren fuera de las fronteras de la nación.

El «ordinario castrense» puede erigir un seminario propio, promover a sus alumnos a las sagradas órdenes en el ordinariato e incardinar en él a otros clérigos. Depende directamente de la Congregación vaticana para los Obispos. Y está obligado a la visita «ad limina» como los obispos «territoriales».

El congreso, que fue inaugurado por del cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, concluirá este viernes con una misa en la basílica de San Pedro presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado.