La Iglesia católica de Estados Unidos va por un millón de oraciones para los inmigrantes

El senado logra un histórico acuerdo migratorio preliminar

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WASHINGTON, viernes, 18 mayo 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Mientras el Servicio de Inmigrantes y Refugiados de la Conferencia del Episcopado de los Estados Unidos ha lanzado una campaña de oración por los inmigrantes del 20 al 26 de mayo, este jueves, el senado del país alcanzó un histórico acuerdo preliminar que podría abrir el camino para que 12 millones de trabajadores indocumentados legalicen su situación en este país.



La iniciativa de un millón de oraciones de los obispos estadounidenses forma parte de la campaña «Justicia para todos» que ha emprendido la Iglesia católica para lograr una reforma migratoria que, al tiempo que cumpla con el deber del Estado de reforzar su seguridad, respete los derechos humanos de las millones de familias que han venido a este país en busca de mejores oportunidades de empleo.

El Servicio de Inmigrantes y Refugiados de la Conferencia episcopal ha pedido a los católicos oración y acciones específicas para que se logre en el Congreso una reforma migratoria integral.

«La actual legislación --dice el comunicado de prensa-- afectará a millones de vidas humanas; personas que trabajan, pagan impuestos, fortalecen las comunidades y enriquecen la base moral de nuestro país con un vibrante resurgimiento de la diversidad cultural».

Se ha puesto en circulación una oración llamada «La oración de la justicia», mediante la cual la Conferencia de los obispos católicos de Estados Unidos desea sensibilizar a los católicos y a los hombres y mujeres de buena voluntad para que presionen al senado y se obtenga una reforma comprehensiva «para que los inmigrantes en todo el territorio de Estados Unidos encuentren justicia y continúen fortaleciendo el país en numerosos campos de actividad».

Desde el pasado 14 de mayo, los obispos estadounidenses han lanzado una «alerta de acción» para que los católicos contacten con su senador puesto que el senado estará discutiendo estos días las posibilidades de un nuevo acuerdo migratorio.

La campaña de acción exige que los senadores vayan por una reforma realista, que permita a los trabajadores y a sus familias un camino cierto hacia la ciudadanía; que cree un nuevo programa que proteja a los trabajadores y preserve la reunificación familiar.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, saludó este jueves con entusiasmo el acuerdo migratorio preliminar logrado por el senado.

Tras asegurar que los senadores trabajaron con un verdadero sentido bipartidista «para atender un asunto de crítica importancia para el pueblo estadounidense», Bush reconoció que el acuerdo beneficiará tanto a los inmigrantes como al propio Estados Unidos.

El acuerdo preliminar al que llegaron senadores republicanos y demócratas permitirá agilizar el estatus legal de millones de indocumentados y fortalecerá la protección fronteriza, según fuentes allegadas al senado de Estados Unidos. El acuerdo tendrá que ser aprobado por el presidente Bush, quien ha dado muestras de que lo va a aprobar en este mismo período de sesiones del Congreso.