La Iglesia consigue del gobierno cubano una manifestación sin represalias

Las “Damas de Blanco”, familiares de disidentes encarcelados

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LA HABANA, lunes 3 de mayo de 2010 (ZENIT.org / El Observador).- Ayer domingo el grupo de mujeres autodenominado Damas de Blanco, realizó su marcha semanal de protesta sin interferencias, luego de que el gobierno cubano descartara su intento de reprimir al grupo debido a la intervención de la Iglesia católica cubana.

El gobierno que encabeza Raúl Castro Ruz había amagado la víspera con suspender o reprimir con dureza la manifestación de las Damas de Blanco, ampliando el hostigamiento que habían sufrido los dos domingos anteriores. La gestión de la Iglesia católica hizo que la marcha de ayer ocurriera sin incidentes y sin arrestos de mujeres disidentes.

Las mujeres marchan desde hace siete años desde la Iglesia de Santa Rita de Casia hasta el barrio de Miramar, a lo largo de la Quinta Avenida de La Habana.

Las mujeres han realizado marchas desde una ola de represión del gobierno el 2003 en la que 75 disidentes, entre ellos esposos e hijos de las Damas de Blanco, fueron encarcelados. La mayoría sigue en la cárcel. Las marchas han sido la única protesta pública conocida permitida por las autoridades desde inicios de la década de 1960.

El cardenal Jaime Ortega y Alamino, dijo a la prensa que le pidió al gobierno no repetir los “dolorosos eventos” de los dos domingo pasados. A mediados de semana, funcionarios le indicaron que le dijera a las mujeres que podrían marchar como es habitual cada domingo, con algunas condiciones.

“No puedo decir que esto entró en una nueva flexibilidad. Puedo decir (...) es muy bueno que un gesto así sea hecho”, dijo el cardenal Ortega y Alamino, en el templo al que asisten las mujeres.

Respecto a las mujeres que protestan vestidas de blanco, el cardenal Ortega y Alamino afirmó que "son personas que en este sentido merecen un respeto, una consideración especial'.

Tras celebrar la misa en la iglesia Santa Rita, en el barrio capitalino de Miramar, el cardenal Ortega y Alamino explicó a la prensa que después de una semana como "intermediario'' entre las "Damas de Blanco'' y el gobierno cubano "me encuentro aquí un poco como garante de que ellas lo van a hacer como habitualmente'' lo hicieron durante siete años.

La líder de las Damas de Blanco, Laura Pollan, dijo que la decisión gubernamental de dejarlas marchar era una “pequeña victoria” que atribuyó a “la tenacidad, perseverancia, razón y por sobre todo, amor”. “Aquí, el amor ha triunfado, el amor por nuestros familiares y el amor a Dios”, indicó Pollan.

Por otra parte, el disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 68 días, calificó ayer de "señal alentadora" la decisión del gobierno de Raúl Castro.

"Creo que esto es una señal alentadora de que realmente el conflicto que hay entre las distintas tendencias políticas en Cuba no tiene que terminar precisamente con actos de golpizas y asesinatos", declaró telefónicamente desde el hospital donde está internado en la ciudad central de Santa Clara.