La Iglesia de Inglaterra no aprueba la consagración episcopal de mujeres

La cámara laical del Sínodo anglicano rechazó la propuesta

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LONDRES, miércoles 21 noviembre 2012 (ZENIT.org).- La Iglesia de Inglaterra, anglicana, en una sesión de su Sínodo, celebrada ayer, rechazó la echazó la ordenación episcopal de mujeres tras años de debate. La cuestión no podrá ser tratada hasta un nuevo Sínodo dentro de cinco años.

El Sínodo general de la Iglesia de Inglaterra reunido en Londres no aprobó, por seis votos de diferencia, una propuesta que se debate en su seno desde hace veinte años, cuando se permitió la ordenación sacerdotal de mujeres.

Hoy un tercio de los once mil pastores anglicanos en el Reino Unido son mujeres. La propuesta no logró los dos tercios necesarios en la cámara de los laicos (son tres cámaras: obispos, clero y laicos), donde 74 votaron en contra y 132 miembros votaron a favor. Entre los obispos, los sufragios favorables fueron 44 frente a 3 en contra, y entre el clero hubo 148 votos a favor y 45 en contra. Hasta 2019 no se podrá votar de nuevo sobre el asunto.

Tanto el actual arzobispo de Canterbury Rowan Williams, como su sucesor Justin Welby, que asumirá su cargo en enero, defendieron públicamente la ordenación episcopal de mujeres, durante sus discursos ante los 468 miembros de la Iglesia de Inglaterra con derecho a voto.

El arzobispo católico de Westminster –informa hoy The Tablet- dijo con anterioridad a la votación que la Iglesia de Inglaterra se alejaría de “la tradición católica” si decidiera ordenar mujeres obispos.

Hablando en una rueda de prensa, el pasado viernes, afirmó: “Crearía un sentimiento adicional de identidad en el interior de la Iglesia de Inglaterra que menos cercano a la tradición católica. El diálogo continuará pero es un paso muy significativo el que la Iglesia de Inglaterra ahora esta a punto de dar”.

Sin embargo recalcó que el diálogo y cooperación entre las dos Iglesias no se “alteraría fundamentalmente”, como resulado de un voto a favor de las mujeres obispos, porque está “basado en un fuerte aprecio de nuestra vida compartida en Cristo, mediante el bautismo y dentro de la vida de la gracia”.

Por N.S.M.