La iglesia de San Miguel Arcángel de Las Salinas abre sus puertas al culto

Una restauración en tiempo récord recupera un nuevo espacio para el pueblo fiel

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Por Nieves San Martín

ALMERÍA, lunes 24 septiembre 2012 (ZENIT.org).- Una gran multitud de feligreses asistió este domingo a la ceremonia de dedicación de la iglesia de San Miguel Arcángel de Las Salinas, en Cabo de Gata, Almería, España. El rito fue presidido por monseñor Adolfo González Montes, obispo de Almería y fue seguido por una solemne eucaristía.

Casi ocho años después, y tras la profunda rehabilitación experimentada por este espacio sagrado, la iglesia remozada abre sus puertas al culto.

La ceremonia, de más de dos horas de duración, contó con la participación del coro del Seminario Diocesano, la asistencia del alcalde de la capital almeriense, y otras autoridades civiles.

Los asistentes que no pudieron acceder al templo, siguieron la Eucaristía a través de los altavoces instalados en la calle para esta ocasión. Tras los aplausos por la recuperación de la iglesia, a la conclusión de la ceremonia litúrgica, los fieles pasaron que al interior, admirando los frutos de las obras, además de las imágenes de la Virgen del Carmen y san Miguel Arcángel que presiden el presbiterio.

“Cabo de Gata recupera así un referente católico integrado en un paisaje único que, el próximo domingo, a las 11:00h, volverá a acoger la celebración de la santa Misa con normalidad, para gozo de los católicos y todos los vecinos a los que la iglesia les trae múltiples recuerdos de tiempos remotos”, informa la página de la diócesis. 

La rehabilitación del templo ha supuesto una inversión de 400.000 euros. El 25% aportado por el Ayuntamiento a cambio de la cesión, durante diez años, de un espacio para ubicar una oficina de información turística. La sala que cederá el Obispado al Consistorio se encuentra adyacente a la denominada ‘Cripta de la Iglesia’, debajo del templo, con acceso directo a la vía pública e incomunicada con el resto de la edificación. Su uso fundamental será ejercer de Oficina de Turismo, pero también como sala de exposiciones con temas relacionados con el Parque Natural u otros de análoga naturaleza.

Como informaba ZENIT, el pasado mes de marzo de 2011, la iglesia de Las Salinas, en estado de abandono, sufrió la agresión de un grupo de vándalos, que hicieron en el interior pintadas presuntamente satánicas.

La iglesia de Las Salinas llevaba gravemente dañada años y, aunque el Obispado quiso poner remedio, no pudo obtener un acuerdo de todas las autoridades implicadas en las obras de restauración.

El Obispado de Almería emitió el 8 de marzo una nota en la que lamentaba profundamente, condenaba, y denunciaba sin paliativos y con contundencia "el acto bárbaro y la profanación sin sentido llevado a cabo contra la iglesia de Las Salinas de Cabo de Gata".

En la nota informaba de que "es público que en la actualidad este Obispado ha estado a la espera de la concesión de la autorización preceptiva de la Delegación de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, para comenzar de inmediato la rehabilitación de esta histórica iglesia, que pertenece al panorama paisajístico de Cabo de Gata y sirve de referente y símbolo de identificación del bello paraje. Esta autorización ha sido entregada al arquitecto hoy mismo a las 14 horas".

El Obispado siempre ha defendido "su pleno dominio sobre la propiedad de este conjunto eclesiástico y por orden judicial se está procediendo a devolver al catastro el título de registro que nunca debió modificarse".

En segundo lugar, producidas en su día las sentencias judiciales que autorizaban al Obispado de Almería a proseguir con su proyecto de rehabilitación del templo, la Vicaría episcopal para las Obras y Proyectos de Nueva Planta se mantuvo a la espera del último permiso para proceder a la rehabilitación de la iglesia. Esta Vicaría Episcopal no sólo elaboró un proyecto sino que cumplió con todos los trámites requeridos por la ley y la normativa vigente.

Era propósito del Obispado que, una vez realizada la rehabilitación, se procediera a la consagración del templo y de su nuevo altar. Misión cumplida.