La Iglesia en Italia libera prostitutas

La mafia usa brujos para hacer pactos de sangre con jóvenes nigerianas

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ÚDINE, 19 mar 2001 (ZENIT.org).- Otras 118 víctimas explotadas por las mafias de trata de mujeres fueron liberadas de su duro trabajo en las


calles de la ciudad italiana de Údine gracias al trabajo de la Caritas diocesana.

Ante el éxito de la asistencia de la Iglesia a las prostitutas, las mafias de tratas de mujeres están cambiando su campo de acción. De las aceras de las calles donde obligan a estas jóvenes a vender su cuerpo, las están llevando ahora a los clubes nocturnos cerrados, donde organizan espectáculos de pornografía dura.

Rescatar a una de estas jóvenes, obligadas a prostituirse para poder pagar sus deudas, muchas veces adquiridas antes de dejar su país, cuesta entre 80 y 100 millones de liras (entre 36.000 y 45.000 dólares).

De este modo, ahora, en la capital de provincia de la región italiana de Friuli-Venecia Julia (algo más de cien mil habitantes), «no se encuentra a una de estas chicas por la calle --informa Annarita De Nardo, coordinadora de Caritas-- porque se han desplazado a la lejana periferia, mientras que en la ciudad siguen las "madamas" [señoras que regentan prostíbulos] que nutren con estas chicas sus prostíbulos clandestinos. En la ciudad, entre las prostitutas nigerianas, hay al menos diez de estas "empresarias"».

Estas mujeres africanas, para obligar a la jóvenes a trabajar, recurren a todos los medios, no sólo a las amenazas. «Cuando se cumplen determinados plazos --explica De Nardo--, traen de Turín u otras ciudades a los "médicos nativos". Brujos tribales que realizan ritos mágicos sobre objetos personales (especialmente candados) de las chicas para mantenerlas atadas al pacto de sangre hasta que paguen su deuda».

Estas mujeres africanas, a diferencia de las albanesas, son dejadas en aparente libertad por las calles, pero hay un lazo psicológico mucho más fuerte que las esclaviza: el temor a la magia del brujo. La obra de Caritas para liberarlas se hace cada día más difícil. La clandestinidad impide localizarlas.

Caritas de Udine es quizá la ONG con una experiencia más consolidada en la rehabilitación de mujeres «esclavas»: Tras las 63 jóvenes salvadas en 1998, y las 102 en 1999, la organización humanitaria de la Iglesia, ayudada por otras asociaciones de voluntariado, además de las fuerzas del orden y la empresa socio-sanitaria estatal, ha logrado dar un futuro de dignidad a 77 nigerianas, 12 albanesas, 6 rumanas, 10 ucranianas, 5 colombianas, 3 rusas, 2 moldavas y otras chicas del Este. En total, 118 mujeres liberadas que han podido volver a su país o integrarse en la sociedad italiana con un trabajo digno.