La Iglesia en San Salvador saca a jóvenes de la violencia con formación profesional

Formaban parte de las pandillas o «maras»

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SAN SALVADOR, martes, 23 agosto 2005 (ZENIT.org).- La arquidiócesis de San Salvador está ofreciendo cursos de formación profesional con el objetivo de rescatar y rehabilitar a los jóvenes que forman parte de las temidas pandillas o «maras», según reveló este domingo el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle.



En una rueda de prensa celebrada tras la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el prelado constató que cada día «tenemos noticias terribles de violencia por parte de las pandillas», por lo que «tenemos que acudir en su ayuda para sacarlos de esta ola de violencia en que están inmersos».

Según fuentes oficiales citadas por la agencia EFE, en El Salvador existen unos 10.500 pandilleros, agrupados en su mayoría en la «Mara Salvatrucha» y la «Mara 18», a las que el Gobierno les atribuye un 60 por ciento de la decena de asesinatos que se registran a diario en el país.

El Gobierno mantiene desde agosto de 2004 el «Plan Súper Mano Dura» contra las pandillas, una operación que el jueves cristalizó en la captura de 29 pandilleros acusados de homicidio en la periferia de San Salvador y en el departamento de La Libertad.

El «Plan Súper Mano Dura» da continuidad al «Mano Dura» que lanzó en julio de 2003 el gobierno que presidió Francisco Flores y durante el cual se efectuaron más de 16.000 detenciones de pandilleros, algunos capturados varias veces, pues después fueron puestos en libertad.

El arzobispo Sáenz Lacalle informó de que la parroquia de Calle Real, en Ciudad Delgado, cuatro kilómetros al noroeste de San Salvador, ha tenido éxito en la rehabilitación de una pandilla completa, a cuyos miembros ha capacitado para diversos trabajos.

Añadió que, si bien es necesario «tomar todas las medidas» para contener la ola de violencia de los pandilleros, «la experiencia en la parroquia de Calle Real es muy positiva» y debe repetirse.

«Están inmersos (estos jóvenes) en esta ola tremenda de falta de formación, de deformación de conciencia y de violencia», afirmó.