La Iglesia en Sudán necesita fondos para afrontar la emergencia

Llamamiento del obispo auxiliar de Jartum, monseñor Daniel Adwok

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JARTUM, jueves 8 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- La Iglesia en Sudán necesita los fondos necesarios para hacer frente a la emergencia humanitaria provocada por la reactivación de la violencia en el estado del Nilo Azul, frontera con el nuevo país Sudán del Sur.

Monseñor Daniel Adwok, obispo auxiliar de Jartum ha realizado esta llamada a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), apoyo histórico de la pastoral de la Iglesia en Sudán, beneficiada en los últimos 5 años con más de 4 millones de euros.

Durante los dos primeros días de septiembre, guerrilleros del Sudan People's Liberation Movement (SPLM), fieles al gobernador Malik Agar, y tropas regulares del ejército se enfrentaron en la ciudad de Damazin. Hubo ataques armados, también a edificios gubernamentales en los que 17 personas perdieron la vida. Los actos violentos han alimentado un clima de gran tensión -que ha afectado también al vecino estado de Kordofán del Sur- y han obligado al gobierno sudanés a declarar el estado de emergencia en el Nilo Azul y a destituir al gobernador Malik Agar.

Para socorrer a los miles de desplazados, monseñor Adwok ha puesto en marcha un plan de acogida, ofreciéndoles refugio en la parroquia de Singa. Para apoyar este plan ha destinado 15.000 € que serán gestionados por la Iglesia para prestar ayuda en esta emergencia.

“Gracias a esta ayuda -declaró el prelado- la parroquia de Singa podrá asistir a las víctimas de los conflictos de Damazin, proveyéndoles comida y el dinero necesario para trasladarse a Jartum, Renk o El Obeid. Esta gente ha tenido que abandonar velozmente la ciudad sin poder llevarse nada”.

Los desplazados, según las informaciones, tienen diferentes destinos y una parte de ellos ha elegido el camino que lleva a Singa para poder refugiarse en las parroquias o ser acogidos por algunas familias de la ciudad que, encontrándose ya en condiciones precarias, pueden hacer poco por la acogida.

En este momento, en Damazin, está actuando sólo la Media Luna Roja de Sudán que no puede hacer frente a la enorme necesidad; según las informaciones de la organización de Derecho Humanos de Sudán, con base en El Cairo, en este momento casi 10.000 personas viven en condiciones precarias en los alrededores de Damazin.

“Muchos ancianos, incapaces de afrontar el duro viaje a Singa -contó a AIN el obispo auxiliar de Jartum- se han detenido a 10 km de Damazin, mientras que otros han continuado hacia Arun, Wad El Nail o Abu Naama”. Muchos están intentando llegar a Etiopía y, según informa el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, unos 16.000 ya han cruzado la frontera.