La Iglesia es una, santa, católica, apostólica… y misionera; explica el Papa

«Habla todos los idiomas» y «sale al encuentro de todas las culturas»

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 mayo 2007 (ZENIT.org).- La Iglesia es una, santa, católica, apostólica… y misionera, ha explicado Benedicto XVI en el domingo de Pentecostés.



La Iglesia «habla todos los idiomas» y «sale al encuentro de todas las culturas», subrayó antes de rezar la oración mariana del «Regina Caeli», hablando desde la ventana de su estudio.

En su intervención ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Papa consideró que «la Iglesia tuvo su inicio solemne con la venida del Espíritu Santo».

En aquel acontecimiento, cincuenta días después de la resurrección de Jesús, el Papa individuó «las características esenciales de la Iglesia»: una, santa, católica y apostólica.

El obispo de Roma añadió a estas características, otra: «la Iglesia, por su misma naturaleza, es misionera, y desde el día de Pentecostés el Espíritu Santo no deja de incitarla a echarse a los caminos del mundo, hasta los últimos confines de la tierra y hasta el final de los tiempos».

El sucesor del apóstol Pedo ve un símbolo del carácter misionero de la Iglesia «en la entrega del Evangelio de los judíos a los paganos, de Jerusalén a Roma».

«Roma hace referencia al mundo de los paganos y, de este modo, a todos los pueblos que están fuera del antiguo pueblo de Dios», aclaró. «En efecto, los Hechos de los Apóstoles concluyen con la llegada del Evangelio a Roma».

«Se puede decir entonces que Roma es el nombre concreto del carácter católico y misionero, expresa la fidelidad a los orígenes, a la Iglesia de todos los tiempos, a una Iglesia que habla todos los idiomas y que sale al encuentro de todas las culturas», aseguró.

Benedicto XVI concluyó su intervención pidiendo la oración de los fieles «para que el Espíritu Santo descienda en abundancia sobre la Iglesia de nuestro tiempo, llene los corazones de todos los fieles y encienda en ellos --en nosotros-- el fuego de su amor».