La Iglesia espera de nosotros una acción valiente y eficaz

Mensaje Final del XIII Capítulo General de la Orden Franciscana Seglar

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SAO PAULO, jueves 3 noviembre 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el mensaje final de la ministra general de la Orden Franciscana Seglar Encarnación del Pozo, tras celebrarse en Sao Paulo, Brasil, el XIII Capítulo General, que se hizo coincidir con las fechas en que Benedicto XVI rezaba con otros líderes religiosos por la paz y la justicia en el mundo.

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A TODOS LOS HERMANOS Y HERMANAS DE LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR

Y DE LA JUVENTUD FRANCISCANA

Queridos hermanos y hermanas

¡El Señor les de paz!

Para nosotros es motivo de gran alegría dirigirles el saludo afectuoso de parte de todo el Capítulo General de la OFS que se ha reunido por la primera vez en Sud América, en San Paulo, Brasil.

Desde aquí les alcance el entusiasmo y la gran energía espiritual que este Capítulo ha comunicado a todos y a cada uno de nosotros.

¡La Orden crece! Y crece también en la conciencia de su identidad, de su lugar en la Familia y en la Iglesia y de la tarea que debe fielmente asumir en el mundo como continuadores de la misión de San Francisco.

Crece el número de las fraternidades emergentes en todas las partes del mundo, sobre todo donde la Iglesia vive en condiciones de gran dificultad.

De nuevo una vez más, el Capítulo les exhorta a ser generosos y comprometidos en el acompañamiento de estas fraternidades, en su necesidad espiritual, de formación y de material.

La Juventud Franciscana se desarrolla en todo el mundo, refuerza y testimonia su compromiso exigente de autenticidad cristiana y humana. Hemos recibido grandes signos de esperanza y preciosos estímulos para comprender cuánto nos necesitamos los unos a otros. ¡Os rogamos, amad, difundid y sostened la JuFra!

Hemos sido interpelados con fuerza y pasión a buscar y a realizar nuestra vocación fundamental cristiana, viviéndola integralmente, como Francisco, en nuestro estado seglar.

Nuestra misión es la misma de la Iglesia: Evangelizar es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda (Evangelii Nuntiandi, 14). Estamos llamados a asumir esta misión con coraje, generosidad y creatividad. El Santo Padre, en su mensaje al Capítulo, nos llama a “afrontar con decisión el desafío de la evangelización del momento actual para ser constructores de la civilización del amor”, “como testigos e instrumentos de la misión redentora de la Iglesia, anunciando a Cristo con la palabra y el ejemplo personal”. Es una misión urgente y exigente.

Hemos sido interpelados con fuerza a reflexionar sobre nuestro compromiso a construir un mundo más justo y fraterno, convirtiéndonos en testigos activos y no en observadores pasivos de las injusticias y de las grandes pobrezas materiales y espirituales que un mundo sin Dios todavía inflige a una gran parte de la humanidad y de toda la creación

¡No podemos tergiversar más! La Iglesia espera de nosotros una acción valiente y eficaz. La Iglesia y el mundo tienen necesidad de Francisco y de su familia, en la cual nosotros somos la parte más numerosa y más profundamente inserta en cada rincón del mundo!

Aun hay mucho que hacer para crear un legado estable y eficaz de comunicación con todas las fraternidades nacionales y para desarrollar completamente un sentido de pertenencia que esté atento también a las necesidades materiales de la Orden. Debemos empeñarnos mucho en este sentido. El Capítulo ha reaccionado con sentido de responsabilidad y sensibilidad a este tema y ésto es motivo de gran satisfacción y esperanza.

También hemos vivido momentos de gran fraternidad con tantos hermanos religiosos, con nuestros Asistentes Espirituales y varios Ministros provinciales de Brasil y de Paraguay. Regresamos con un gran reconocimiento ya que ellos reconocen el afecto que tienen hacia nosotros y por la auténtica comunión reciproca vital que ya existe fuertemente y se refuerza con nuestros hermanos religiosos. Nos hemos sentido apoyados y llenos del afecto de nuestros hermanos de la primera Orden y de la Tercera Orden Franciscana Regular (TOR) que han transmitido los respectivos Ministros Generales y numerosos Ministros Provinciales, que nos han enviado calurosos mensajes alentadores y de comunión fraterna.

Del monasterio de las Clarisas de la Hacienda Esperanza, que hemos visitado para testimoniar nuestro amor por la Segunda Orden, y celebrar el recuerdo de Santa Clara, hemos traído inspiración y un afectuoso espíritu de oración para el Capítulo y toda la Orden. El Capítulo ha acogido este momento privilegiado de comunión para presentar en esta visita a las hermanas Clarisas el mensaje que la Orden Franciscana Seglar enviará a todas las clarisas del mundo en ocasión del aniversario clariano.

De los hermanos y hermanas de este maravilloso país hemos recibido una gran y generosa hospitalidad y una acogida alegre y afectuosa de parte de miles de hermanos y hermanas.

Todo el Capítulo se ha desarrollado bajo la materna protección de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, que es venerada aquí como Nuestra Señora de Aparecida. A Ella, protectora y abogada, confiamos toda nuestra Orden para que vigile la completa realización de nuestra vocación y nuestra misión.

Pedimos al Señor concedernos “sentido y conocimiento” para saber acoger las conclusiones del Capítulo General con amor y determinación, para asumirlas y desarrollarlas valientemente.

En nombre de todos vuestros y nuestros hermanos y hermanas,

Encarnación del Pozo

Ministra general OFS