La Iglesia, invitada a precisar qué significa “nueva evangelización”

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española profundiza en la expresión

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PLASENCIA, lunes 26 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- La expresión “nueva evangelización” de Juan Pablo II todavía está abierta al debate sobre su significado preciso, su aplicación, sus implicaciones, etcétera.

Lo afirmó el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, monseñor Ricardo Blázquez, en una conferencia titulada La nueva evangelización: de Juan Pablo II a Benedicto XVI.

Su ponencia clausuró las 44ª Jornadas de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, celebradas en Plasencia los días 12 y 13 de septiembre bajo el título: Nueva evangelización: retos y posibilidades.

“La nueva evangelización es la palabra clave de orientación para la pastoral presente y futura”, una “fórmula muy repetida en que se concentran tareas, necesidades apostólicas y esperanzas de la Iglesia”, afirmó el obispo Blázquez, citando los Lineamenta para el próxima Asamblea del Sínodo de Obispos que se celebrará en octubre de 2012 sobre el tema La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana.

“Es una gran cuestión planteada a la Iglesia, y abierta en su comprensión y realización, ante la cual debemos estar muy atentos”, continuó.

“Aunque inmediatamente la expresión recaba consentimientos y hasta felicitaciones, sin embargo una reflexión más detenida descubre la necesidad de precisar su contenido”, dijo.

Para explicar lo que se entiende por “nueva evangelización”, el obispo citó unas palabras de Juan Pablo II en su carta apostólica Novo milenio ineunte, recogidas en la conclusión de los Lineamenta.

“Hoy se ha de afrontar con valentía una situación que cada vez es más variada y comprometida, en el contexto de la globalización de la nueva y cambiante situación de los pueblos y culturas que la caracteriza”, escribió el papa polaco.

Y continuó: “He repetido muchas veces en estos años la “llamada” a la “nueva evangelización”. La reitero ahora, sobre todo para que indicar que hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés”.

Ya entonces, Juan Pablo II auguró que “esta pasión suscitará en la Iglesia una nueva acción misionera, que no puede ser delegada a unos pocos “especialistas”, sino que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios”.

Los Lineamenta (orientaciones) fueron aprobados el 2 de febrero de este año. Antes del 1 de noviembre deben ser enviadas las respuestas de los cuestionarios a la Secretaría General del Sínodo de los Obispos.

Con las respuestas atentamente analizadas e integradas se elaborará el Instrumentumlaboris para la Asamblea Sinodal.

Origen de la expresión

El obispo Blázquez recordó que Juan Pablo II fue quien introdujo por primera vez la expresión “nueva evangelización”, sin atribuirle una relevancia particular ni sospechar que estaba destinada a hacer historia.

Fue en Polonia en 1979, en el santuario de la Santa Cruz, de Mogila, en las celebraciones del milenario de la evangelización en esa zona.

El papa destacó aquel día que “donde surge la cruz, se ve la señal de que ha llegado la Buena Noticia de la salvación del hombre mediante el amor”.

Con la nueva cruz de madera levantada no lejos de aquí, señaló, “hemos recibido una señal: que en el umbral del nuevo milenio –en esta nueva época, en las nuevas condiciones de vida-, vuelve a ser anunciado el Evangelio. Se ha dado comienzo a una nueva evangelización, como si se tratara de un segundo anuncio, aunque en realidad es siempre el mismo”.

“Las efemérides de lo acontecido hace un milenio sugieren a Juan Pablo II la evangelización al comienzo del nuevo”, interpretó el obispo Blázquez.

Nuevos matices

Juan Pablo II utilizó particularmente la fórmula en la preparación para las celebraciones del comienzo del V centenario de la Evangelización de América.

Al dirigirse a los obispos del CELAM el 9 de marzo de 1983, pidió el compromiso de obispos, sacerdotes y fieles “no de re-evangelizar, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión”.

En un discurso muy importante dirigido por Juan Pablo II al Simposio del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa  el 11 de octubre de 1983, apareció la fórmula “nueva evangelización” referida a la situación de Europa, de Europa occidental, prosiguió monseñor Blázquez.

“Europa, a la que hemos sido enviados, ha experimentado tales y tantas transformaciones culturales, políticas, sociales y económicas, que plantean el problema de la evangelización en términos totalmente nuevos”, dijo entonces Juan Pablo II.

“La nueva evangelización de Europa debe insertarse en las raíces comunes, que están guardadas por la memoria maternal de la Iglesia”, continuó el papa.

Y afirmó que en la nueva situación de Europa la Iglesia “está llamada a proponer una nueva evangelización, una síntesis creativa entre el Evangelio y la vida”.

“Ni el fermento evangélico se ha debilitado ni las entrañas de Europa están muertas –añadió-. La nueva evangelización en Europa mira hacia delante sin perder la memoria histórica”.

En misión

El vicepresidente de la CEE explicó que en la misión se pueden distinguir tres situaciones: la misión ad gentes, cuando se dirige a pueblos donde Cristo y el Evangelio no son conocidos.

En segundo lugar, diferenció la misión con las comunidades cristianas con sólidas estructuras eclesiales y vida y acción pastoral ordinaria.

Y finalmente se refirió a “una situación intermedia, especialmente en los países de antigua cristiandad, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido de su fe o se han alejado de la Iglesia, de Cristo, del Evangelio”.

En este tercer caso es necesaria una “nueva evangelización”, destacan los Lineamenta del sínodo.

El obispo Blázquez planteó: “¿No es la iniciación cristiana el método prioritario de la nueva evangelización?”, e indicó que “la iniciación cristiana es la forma que la nueva evangelización debe adoptar, según los métodos adecuados”.

El relevo

A continuación, indicó que Benedicto XVI ha retomado el reto de la nueva evangelización, como lo demuestran numerosas de sus intervenciones, escritos y actuaciones.

“La exigencia de una nueva evangelización tan fuertemente sentida por mi venerado predecesor, ha de ser confirmada sin temor, con la certeza de la eficacia de la Palabra divina”, destaca en la exhortación apostólica Verbum Domini, por ejemplo.

También habla en este sentido el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, instituido por el actual Papa el 21 de septiembre de 2010.

En el motu proprio Ubicumque et sempercon el que instituyó el dicasterio, Benedicto XVI tomó unas palabras de la exhortación apostólica Christifideleslaici.

“Enteros países y naciones, en los que en un tiempo la religión y la vida cristiana fueron florecientes y capaces de dar origen a comunidades de fe viva y operativa, están ahora sometidas a dura prueba e incluso alguna que otra vez son radicalmente transformadas por el continuo difundirse el indiferentismo, del secularismo y del ateísmo”, señala ese documento del año 1988.

“Se trata, en concreto, de países y naciones del llamado Primer Mundo, en el que el bienestar económico y el consumismo –si bien entremezclado con espantosas situaciones de pobreza y miseria- inspiran y sostienen una existencia vivida “como si Dios no existiera”.

“Sólo -dice más adelante la exhortación apostólica-, una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda, capaz de hacer de estas tradiciones una fuerza de auténtica libertad”.

Rasgos de la nueva evangelización

El obispo Blázquez puso de relieve en su conferencia diversos rasgos que caracterizan la nueva evangelización, que “tiene su punto de partida y su fundamento en el Concilio Vaticano II”.

Este acontecimiento eclesial marcó algunas actitudes misioneras para nuestro tiempo: evangelización en clave de diálogo con la humanidad, unión de la escucha atenta y la verdad pronunciada con amor, humildad en su presentación, valentía y amor a los hombres.

También destacó el obispo como rasgo de la nueva evangelización el “celo por la verdad límpida e íntegra de la fe” y “la claridad en la pertenencia eclesial”.

“Debemos proclamar abiertamente, con valor y entusiasmo, el Evangelio de la verdad y de la gracia de Dios –continuó-. No hay derecho a que el mensaje de la Iglesia sea excluido de la configuración de la opinión pública”.

Respecto  al contexto en que acontece la evangelización, el obispo señaló que “es, a diferencia de situaciones anteriores en que la existencia de Dios se daba por supuesta, de indiferencia religiosa, de enfriamiento, de agnosticismo, de ateísmo, de vivir al aparecer sin inquietud trascendente. Este contexto hace más radical la evangelización”.

Atrio de los gentiles

“Por esto insiste tanto Benedicto XVI en que la prioridad misionera consiste en anunciar a Dios y abrir a los hombres a su búsqueda”, destacó monseñor Blázquez.

En este contexto se inserta el llamado “atrio de los gentiles”, un espacio próximo al templo de Jerusalén cuya denominación se usa hoy para designar espacios para dialogar con “todos los pueblos que no dejan de preguntarse por Dios y con los que es necesario entrar en diálogo misionero”.

Y en ese diálogo, el prelado indicó algunas “realidades fundamentales que configuran en conjunto la forma de proceder en la evangelización”: verdad y caridad; razón y fe; conocimiento y amor; argumentos sólidos, bien razonados y presentados con respeto y cordialidad; con obras y palabras.

Liturgia, caridad, jóvenes

Monseñor Blázquez también subrayó que la liturgia de la Iglesia “tiene mucho que ver con la irradiación de la santidad de Dios en la nueva evangelización”, así como el ejercicio de la caridad evangélica y la creación de instituciones de ayuda a las numerosas formas de pobres.

“Las obras del amor, humilde y servicial, son vías de evangelización; y de nueva evangelización particularmente, teniendo en cuenta la difidencia de muchos hacia la Iglesia”, afirmó.

Y añadió que “la nueva evangelización tiene mucho que ver con los jóvenes como destinatarios y como sujetos evangelizadores” y que “la nueva evangelización y la iniciación cristiana deben caminar unidas”.

Finalmente, monseñor Blázquez reiteró la necesidad de que la Iglesia continúe su discernimiento sobre la nueva evangelización y entusiasmando nuevamente a los que muestran signos de cansancio y de resignación.

Y concluyó: “Se trata de evangelizar al hombre desde los cimientos, uniendo anuncio de la fe y de la conversión con el encuentro con Jesucristo en la Palabra y los Sacramentos; armonizando el  crecimiento de la fe personal y la maduración de la comunidad; acompasando conocimiento de la fe, experiencia y misión”.