La Iglesia latinoamericana debe salir a las periferias

Diálogo con el arzobispo de Panamá, anfitrión de la asamblea del Celam

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 760 hits

En estos días se desarrolla en la ciudad de Panamá la XXXIV Asamblea ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). A ella asisten los miembros de la presidencia del Celam, de los organismos que lo conforman, así como los presidentes y delegados de las conferencias episcopales e invitados especiales.

ZENIT entrevistó a monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, quien le ha tocado el honroso encargo de ser anfitrión de tan importante cita, la cual se enmarca en los 500 años de la fundación de la primera diócesis en tierra firme de la América hispana.

¿Cómo se han desarrollado estos primeros días de la Asamblea del Celam?

- Mons. Ulloa: Se han desarrollado en un clima de mucha fraternidad. Con ilusión y esperanza por proseguir la obra de evangelización en Latinoamérica y el Caribe, revisando y buscando revitalizar el caminar de cada conferencia episcopal.

¿Quiénes asisten? ¿Hay representantes de Canadá y Estados Unidos? ¿Acaso de otras Iglesias? 

- Mons. Ulloa: Estamos presentes representantes de las 22 Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe. También nos acompañan el representante de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar de Brooklin; el doctor Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Comisión Pontificia para América Latina; el director del Departamento para América Latina de ADVENIAT, señor Thomas Wieland; el director general de Misereor (Obra episcopal alemana) padre Pirmin Spiegel; el presidente de Kirche In Not de Alemania (Ayuda a la Iglesia Necesitada), Johannes Freiherr Heereman von Zuydtwyck, y la hermana Mercedes Casas, presidenta de la CLAR. Como invitado especial está el señor cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo emérito de Santiago de Chile y expresidente del Celam.

¿Cuáles son los temas que han captado más la atención de los asistentes?

- Mons. Ulloa: Además de la evaluación de todos los proyectos y programas que la pasada asamblea propuso, se ha tocado el tema del caminar de la Iglesia en los tiempos del papa Francisco, la comunión de la vida del obispo, y las conferencias episcopales en el impulso a la nueva evangelización.

¿Hacia dónde quiere ir la Iglesia de América Latina?

- Mons. Ulloa: La Iglesia en América Latina y el Caribe quiere seguir caminando, sin acomodarnos, sin triunfalismos por los logros alcanzados. Tampoco quiere ser una Iglesia que se deje vencer por las dificultades o por los miedos. Sino ser una Iglesia que camina hacia el encuentro con los hombres y mujeres  de hoy, pues "una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro", como ha expresado el papa Francisco en su carta dirigida a los obispos reunidos en Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina del pasado 25 de marzo. Y también queremos seguir proyectándonos hacia las periferias, tal como lo hemos expresado en el Documento de Aparecida, numeral 417.

Es significativo que, justo en 2013, Panamá sea la anfitriona de este importante evento, ¿no?

- Mons. Ulloa: Para la iglesia panameña, es sumamente significativo el hecho que los obispos de las 22 conferencias episcopales de Latinoamérica y el Caribe, hayan decido realizar la asamblea del CELAM en nuestro país. Esto expresa la comunión de la Iglesia, sin importar las diferencias en nuestras diversas realidades, pero siempre unidos en la fe y en nuestra identidad cultural. Desde este pequeño Istmo panameño se irradió la semilla del evangelio por todo el continente americano, al crearse la primera diócesis en tierra firme bajo el patrocinio de Santa María la Antigua, el 9 de septiembre de 1513.

Una importante coincidencia...

- Mons. Ulloa: Celebramos este acontecimiento eclesial y social, no solo para la Iglesia católica en Panamá, sino de todo el continente. Hoy vemos los frutos de lo que se sembró hace 500 años y que ha dado al mundo el primer papa latinoamericano, lo que nos compromete cada vez más en la misión evangelizadora.