La Iglesia necesita más que nunca laicos santos y movimientos; dice el Papa

A condición de que promuevan la comunión, advierte

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CIUDAD DEL VATICANO, 28 octubre 2002 (ZENIT.org).- La Iglesia católica necesita «más que nunca» laicos santos y la aportación de movimientos y asociaciones laicales, a condición de que promuevan la comunión; afirmó este sábado Juan Pablo II.



Continuando con la serie encuentros con grupos de obispos de Brasil, que están realizando su quinquenal visita «ad limina» a Roma, el Papa alertó ante las propuestas de algunos grupos que quieren crear en ese país una Conferencia de laicos paralela a la Conferencia episcopal.

«La Iglesia necesita, hoy más que nunca, de laicos santos que puedan recibir el honor de los altares, tras haber buscado la perfección cristiana en medio de las realidades temporales, en el ejercicio del propio trabajo intelectual o manual», afirmó el Santo Padre al dirigirse a los obispos de las regiones 1 y 4 del Nordeste del país con el mayor número de católicos del mundo.

«De sus filas --añadió-- surgen las vocaciones para el Seminario y para la Vida Religiosa».

Asimismo alentó en particular a los laicos que «colaboran o participan activamente en las asociaciones, en los movimientos y en otras nuevas realidades» y que, «en comunión con sus pastores y en conformidad con las iniciativas diocesanas, llevan su riqueza espiritual, educativa e misionera al corazón de la Iglesia, como preciosa experiencia y propuesta de vida cristiana».

El nacimiento de estas nuevas comunidades de laicos en las Iglesias particulares, constató, «sirve para participar responsablemente en la misión de la Iglesia de llevar el Evangelio de Cristo, como fuente de esperanza para el hombre y de renovación para la sociedad».

«A veces --denunció el obispo de Roma-- se puede correr el riesgo de un cierto apocamiento o miopía acerca del valor trascendente que el fenómeno asociativo viene asumiendo hoy en día en la vida de la Iglesia».

En este sentido, recordó las indicaciones del Concilio Vaticano II que reconoció el «verdadero y propio derecho de los laicos a fundar asociaciones, dirigirlas y dar nombre a las ya existentes».

«Naturalmente --añadió--, los criterios de carácter eclesial para una adecuada integración de esas nuevas realidades van siempre respetados y examinados por la autoridad diocesana de acuerdo con las necesidades pastorales, no sólo de la propia Iglesia particular, sino también de la Iglesia universal».

El Papa, sin embargo, alertó ante «el deseo manifestado en ciertos sectores de transformar en una Conferencia el Consejo Nacional de los Laicos, como instancia paralela a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil».

«Pretender crear un organismo autónomo, representativo de los laicos, sin referencia a la comunión jerárquica con los obispos, constituye un defecto eclesiológico de graves implicaciones fáciles de detectar».

Por eso, pidió a los obispos brasileños que prevengan a los fieles «contra tales iniciativas».