La Iglesia pone en evidencia la decadencia de Europa e Italia: poco tienen que aportar al mundo

Según el periodista Salvador Aragonés, autor del libro ''Los papas, Italia, el comunismo y el diario del Vaticano''

Roma, (Zenit.org) Salvador Aragonés | 1338 hits

Ofrecemos el artículo publicado en su blog por el periodista Salvador Aragones, con 48 años de periodismo, y 12 años como profesor en la Universidad Internacional de Cataluña, donde fue decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Ha ocupado puestos directivos en Europa Press y fue nueve años corresponsal en Roma. Ha publicado el libro Los papas, Italia, el comunismo y el diario del Vaticano.

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El mundo se ha sorprendido por la elección del papa Francisco, un hombre humilde, sencillo, piadoso y pobre, dotado de cualidades intelectuales extraordinarias y hombre de gobierno. El papa Francisco no será un Pontífice muy comprendido por el mundo de hoy, volcado al consumismo y al relativismo moral, pero el papa Francisco sabe muy bien que la Iglesia ha sido y es “signo de contradicción” en el mundo como ya dijo Jesucristo y repitió muchas veces Juan Pablo II.

Es un papa venido del Tercer Mundo, no del mundo desarrollado, del mundo que prevalece por encima de todo el “tener más” que el “ser más”. Es el primer papa no europeo y también el primero de América Latina. Los cambios que ha dado la Iglesia en los últimos tres papas han sido enormes. Los cardenales reunidos en cónclave en 1978 decidieron que el filón de los pontífices italianos estaba agotado, y tras elegir a un papa polaco –de un país comunista y eslavo—y un papa alemán, de la Europa central, también han visto que el filón europeo estaba agotado. La historia pone una vez más a Europa en el marco de un realismo inevitable: no tiene hoy mucho que aportar al mundo y se asiste a su decadencia. Esto no quiere decir que Europa ha terminado, sino que hoy por hoy poco tiene que decir al mundo. Los mismos europeístas son conscientes de ello, pues a Europa le hace falta un rearme moral y de liderazgo del que carece.

El papa Francisco vive apegado a su amor a la pobreza, que no se trata de no tener nada, sino en usar solo aquello imprescindible y al mismo tiempo prescindir de todo lo inútil. Destaca en él, como en Francisco de Asís, su desprendimiento de lo terrenal, y su intensa vida de piedad. Era muy conocida en Argentina su devoción a la Madre de Dios de Luján, y por este motivo citó a María, la Madre de la Iglesia, en su primera intervención, y también su primera salida del Vaticano ha sido postrarse ante los pies de la Virgen “María Madre de Dios” que preside la Basílica de Santa María la Mayor, construida precisamente en el siglo IV en Roma para conmemorar la proclamación del dogma María Madre de Dios del Concilio de Éfeso. El techo de esta basílica fue revestido en oro que donó el rey de España con el oro que procedía de las Indias, de América, por lo que se la llama la basílica de los españoles o de los hispanos. Su arcipreste actual es el cardenal español Santos Abril, y tradicionalmente los reyes de España tenían el título de Canónigos de Santa María la Mayor de Roma. También es conocida la Virgen como Nuestra Señora de la Salud por el pueblo romano, ya que les evitó una peste. 

¿Es un papa que va a revolucionar al mundo? Hablar del pontificado de Francisco es todavía un poco pronto, pero de su vida personal hasta ahora podemos destacar que eliminará muchas de las cosas innecesarias en el Vaticano (ayer no salió del Vaticano con el coche oficial del papa, por ejemplo) y que vivirá muy cerca de los enfermos y de los pobres, con una entrega total también a los obispos, al clero y a todos los fieles, así como a todos los hombres. A pesar de que ha pasado su vida en Argentina, tiene una visión muy amplia del mundo, como lo han atestiguado embajadores y dignatarios que se entrevistaron con él en Argentina. No es muy amigo de los periodistas ni de los grandes gestos, sino de la eficacia.

En realidad, aunque el papa Francisco ha sido una gran sorpresa, en el fondo la figura o identikit del papa Francisco ya fue trazada por el decano del Colegio de Cardenales, Angelo Sodano, en su homilía Pro Romano Pontifice Eligendo, cuando dijo que será el papa de la “unidad” entre toda la Iglesia, entre las distintas iglesias y el papa de la “caridad”, el papa que se entrega por amor de Dios a los demás y obra la “misericordia” ante los pobres, los que sufren enfermedades e injusticias. Finalmente Sodano dijo que será un papa entregado completamente a sus fieles, como Cristo le dijo a Pedro: “¿me amas más que estos?”. Por lo tanto su amor, su entrega, ha de ser superior que la de los demás, haciendo honor al título que tienen los papas: “Siervo de los siervos de Dios”.

Ayer pude hablar con un obispo que le comentaba la gran sorpresa por la elección del papa Francisco y dije: “También para ustedes ha sido una sorpresa”. Y me dijo: “El Espíritu Santo sabe más y sabe dar a su Iglesia estas agradables sorpresas”. Otros esperaban un papa más joven, y otros un papa “rompedor”, más o menos que se pronunciara a favor de alguna manera del aborto, de la eutanasia o de los matrimonios entre homosexuales. Se han equivocado completamente, porque no tienen en cuenta un hecho fundamental, que es que un papa tiene como primera misión la defensa y custodia de la doctrina recibida de Jesucristo y la tradición católica y después ser signo de unidad entre los católicos y entre todos los cristianos.

La posición del papa Francisco es conocida: su dura oposición al matrimonio gay. No está contra los homosexuales, sino que a sus uniones se les llame “matrimonio”. Lo mismo homosexual al que calificó como «una movida del Diablo» por llamarse matrimonio. Lo podríamos decir con el aborto o la eutanasia, y también con la defensa de la coherencia de vida para quienes frecuentan la Eucaristía (Documento de Aparecida) y su condena al escándalo de que hay “150.000 millones de dólares de argentinos en el exterior” cuando en el interior no se pueden atender ni los servicios sociales más elementales en amplias capas de la población.

El papa Francisco chocó contra el kirchnerismo argentino, como ahora chocará con los poderosos de la Tierra, y le van a sacar que no luchó contra la dictadura cuando era superior de los jesuitas en Argentina y toleró masacres --cosa que ha negado siempre el papa Francisco-- del mismo modo que han acusado a Ratzinger de connivencia con el nazismo cuando no fue así. Todo eso ya se sabe que hay un cierto tipo de movimientos y medios de comunicación siempre dispuestos a ensuciar al papa y al papado. Acostumbrado a una vida austera nadie va a torcer esta línea pastoral del papa Francisco en defensa de la verdad sobre Dios y sobre el hombre creado por Dios.