La Iglesia que llama al Papa “abuelo”

Entrevista con el arzobispo de Addis Abeba

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ROMA, domingo 22 de mayo de 2011 (ZENIT.org). – La Iglesia en Etiopía remonta sus inicios al apóstol Felipe, que bautizó a un etíope como recuerdan los Hechos de los Apóstoles.

Hoy, el país sigue manteniendo su mayoría cristiana, aunque sólo un 1% es católico. La Iglesia tiene, no obstante, un valor importante que transmitir a la Iglesia universal, según el arzobispo de Addis Abeba y presidente de la Conferencia Episcopal de Etiopía y Eritrea.

El arzobispo Berhneyesus Souraphiel ha hablado con el programa de revisión “Dios llora en la Tierra” de la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada.

- Etiopía se menciona 78 veces en la Biblia y fue el segundo país en reconocer oficialmente el cristianismo. La Iglesia en Etiopía es una de las más antiguas del mundo. ¿Puede hablarnos un poco sobre la Iglesia y la vida de los fieles de hoy?

Monseñor Souraphiel: La Iglesia de Etiopía se remonta a los tiempos apostólicos, cuando Felipe bautizó al eunuco etíope. Se menciona en el capítulo 8 de los Hechos de los Apóstoles. Se convirtió oficialmente en religión del estado en el siglo IV. El primer obispo, san Frumencio, fue ordenado por san Atanasio de Alejandría. Así que el primer obispo fue un sirio y, desde entonces, Etiopía se convirtió oficialmente en un país cristiano. El segundo, sólo tras Armenia, en declarar el cristianismo la religión del estado.

- ¿Cómo es la vida de los fieles de hoy?

Monseñor Souraphiel: Es verdaderamente sorprendente decir que el cristianismo se ha inculturado tanto que no se puede separar cultura y religión. La gente vive la religión. Está en su sangre. Está en su historia. Está en la tierra de Etiopía porque los monjes, durante el siglo IX, construyeron muchos monasterios y tradujeron muchos escritos espirituales y escrituras desde diversas lenguas al etíope, por lo que la gente fue capaz de comprender el cristianismo desde los inicios en su propia lengua.

- Los cristianos representan el 60% de la población, los católicos sólo el 1%. ¿Qué tradiciones diversas hay en Etiopía?

Monseñor Souraphiel: Los cristianos son todavía mayoría en Etiopía. La Iglesia ortodoxa cuenta cerca del 44%, los protestantes un 18%, los católicos un 1%, así que el 62% de la población es cristiana. Etiopía siempre ha permanecido como país cristiano y esto también ha sido, como decimos en ge’ez, por “protección divina”. Si miramos a los antiguos países cristianos desde Egipto a Marruecos – todo el norte de África en donde tenemos a grandes santos como san Agustín, Tertuliano y san Cipriano – ya no tienen mayorías cristianas. Como decimos en Etiopía, esta sigue siendo un país de mayoría cristiana gracias a la protección de Dios y de Nuestra Señora.

- Es también interesante porque el islam, desde el principio, buscó refugio en Etiopía debido a la persecución, y Etiopía fue el único país que acogió a los seguidores de Mahoma.

Monseñor Souraphiel: Sí, así fue. Cuando el profeta Mahoma fue perseguido en la Meca y no estaba seguro sobre a dónde enviar a sus seguidores para salvarlos, el primer país en el que pensó fue Etiopía. Dijo: “Id a Etiopía, hay un emperador cristiano; os recibirá y estaréis allí hasta que las cosas mejoren”. Vinieron a Etiopía y fueron bien recibidos. Gracias a esta acogida, está escrito en el Hadith: “No toquéis a los etíopes. No toquéis el país de los elefantes. Han sido buenos con nosotros”. Así ha sido, tradicional e históricamente, una coexistencia pacífica entre los musulmanes y los cristianos en Etiopía.

- Todo cristiano en Etiopía, en su bautismo, recibe lo que se llama un mateb. ¿Qué es un mateb y qué significado tiene?

Monseñor Souraphiel: El mateb es un cordón que se pone alrededor del cuello, que se entrega durante el bautismo. La persona la lleva siempre – es una señal de que se es cristiano. No importa si es practicante, o si se acerca a la iglesia, es cristiano. Y cualquier que lo vea sabe que es cristiano, que sigue las normas cristianas, obedece los mandamientos de la Iglesia como el ayuno, etc. Es un signo externo de que se es cristiano.

- A menudo, los etíopes llevan un tatuaje de la cruz en el interior de la muñeca. ¿Es una tradición que se da sólo entre los ortodoxos o también entre los católicos?

Monseñor Souraphiel: Sobre todo los ortodoxos. Vea, la cruz es un signo de victoria para los cristianos – Cristo destruyó el pecado y la muerte. En Etiopía la cruz se encuentra por todas partes: encima de las iglesias, encima de las casas, en tatuajes en la frente o en la mano, en los vestidos de la gente, en los escritos y manuscritos. Hay más de 200 diseños de la cruz etíope. Los sacerdotes sostienen la cruz en sus manos para que la gente la bese y la venere. Celebramos la Fiesta del Hallazgo de la Cruz, que nos recuerda cómo la reina Helena, la madre de Constantino, encontró tres cruces en una excavación en Jerusalén y descubrió la verdadera cruz en la que fue crucificado Jesús a través de la curación de un enfermo. La cruz juega un gran papel en Etiopía y una parte de la verdadera cruz se encuentra en uno de los monasterios de Etiopía, el Monasterio Gishen Mariam.

- Excelencia, Etiopía no está exenta de cruces, que son sus desafíos. Es uno de los países más pobres del mundo. ¿A qué desafíos concretos se enfrenta hoy Etiopía?

Moneñor Souraphiel: El mayor reto hoy es la pobreza material. La población ha aumentado. Etiopía tiene cerca de 80 millones de personas y la pertinaz sequía y hambruna así como el conflicto, la guerra civil – se han convertido en las grandes cruces de Etiopía. Etiopía ha sufrido una gran hambre durante mucho tiempo. El problema número uno en Etiopía es la pobreza y cómo superarla. Esto es lo que el gobierno está tratando de hacer y lo que la Iglesia quiere superar. Debido a esta pobreza muchas cosas están relacionadas entre sí, por ejemplo: mucha de nuestra gente joven se va a trabajar al mundo árabe como empleadas domésticas, trabajadores, guardas o como conductores y, para ir allí, para facilitar la situación, se cambian su nombre cristiano o visten como un musulmán – seas hombre o mujer. Por primera vez en la historia de Etiopía, la pobreza está forzando a la gente no a negar, sino a renunciar a su herencia cristiana. Esto es lo grave de la pobreza en Etiopía.

- La Iglesia católica proporciona cerca del 90% de los servicios sociales de Etiopía. ¿Cómo es que la Iglesia se muestra tan activa a pesar de ser una población minoritaria?

Monseñor Souraphiel: Tiene usted razón; la Iglesia católica es una minoría, cerca del 1%, y también lleva adelante la mayor parte de los servicios sociales: centros sanitarios, escuelas y centros sociales que se ocupan de los sin hogar, los necesitados y los pacientes con sida – una labor como la de las hermanas de la Madre Teresa. La Iglesia comenzó buscando y preguntando, ¿qué necesidades tiene Etiopía? Las necesidades están, evidentemente, relacionadas con la pobreza como la sanidad. Por ejemplo, si un niño de menos de cinco años no accede al agua potable, morirá, por lo que el agua potable es muy importante. Quienes superan los cinco años normalmente está garantizado que vivirán hasta los 48 ó 50 años – que es la esperanza de vida en Etiopía. Dar jabón y medicinas especialmente a los niños y a las madres les enseña la vida – la Iglesia está por la vida. El niño necesita también educación: tenemos más de 200 escuelas en Etiopía; sobre todo en zonas rurales, aunque también en las ciudades en las que se atiende a las personas necesitadas.

- Es extraordinaria la confianza por parte del gobierno, que les confía tantas actividades.

Monseñor Souraphiel: Sí, porque no hacemos discriminaciones. Los servicios proporcionados por la Iglesia católica están abiertos a todos – cristianos y musulmanes. Lo importante es la persona humana con sus necesidades humanas. Y es por eso que la Iglesia ha estado construyendo sobre esta bases e incluso ahora, a petición de la gente y del gobierno, la Iglesia católica está comenzando una universidad católica en Addis Abeba, colaborando con los gobiernos regionales para que esta universidad sea nacional.

- ¿Se ha concedido a la Iglesia católica un mayor espacio debido al hecho de que proporciona tantos servicios a Etiopía?

Monseñor Souraphiel: Es un apoyo a la fe, aunque es un desafío para los católicos: ser testigos de la doctrina social de la Iglesia, ser buenos vecinos, respetar a los demás, y hacer más porque las expectativas de la Iglesia son altas. Y aquí me gustaría agradecer también la aportación de la Iglesia universal. Trabajamos junto a la Iglesia universal y junto a todos los que trabajan con ella, como, por ejemplo, Ayuda a la Iglesia Necesitada. Nos apoyan en los muchos proyectos que tenemos en todas las diócesis y podemos hacer esta labor gracias a nuestros benefactores en Europa y Estados Unidos.

- ¿Qué puede aportar la Iglesia africana a la Iglesia universal?

Monseñor Souraphiel: Diría que sus valores. La Iglesia de África tiene los valores familiares. La familia es muy importante. Recuerdo al Santo Padre en Camerún. Le recibimos y nos alegramos de ver a tantos africanos bailando y recibiéndole en un gran estadio. Y el arzobispo de Yaundé le dijo: “Sabe, Santidad, en África, llamamos a los obispos abuelos, y tú eres nuestro bisabuelo”, y estaba feliz. Tenemos respeto por los padres, por nuestros ancianos, por nuestros antepasados y por todos los que nos rodean; todo ser humano tiene un valor y no puede medirse o cuantificarse sólo por cosas materiales. África puede aportar este valor al mundo.

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Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra”, un programa semanal producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Más información en: www.ain-es.org, www.aischile.cl