La II Guerra Mundial, una advertencia a la humanidad, afirma el Papa

“Es necesario luchar contra la violencia, el racismo, el totalitarismo y el extremismo”

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VITERBO, domingo 6 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI afirmó hoy, al finalizar el rezo del Ángelus en la explanada del Valle Faul de Viterbo, que la Segunda Guerra Mundial “debe ser siempre advertencia para todos a no repetir tales barbaries”.

“No podemos no recordar los dramáticos hechos que dieron origen a uno de los más terribles conflictos de la historia”, subrayó.

Un conflicto “que causó decenas de millones de muertos y que provocó tantos sufrimientos al amado pueblo polaco; un conflicto que vio la tragedia del Holocausto y el exterminio de tantos grupos inocentes”.

El Papa quiso así unirse a la celebración del Congreso Internacional “Hombres y Religiones”, que se celebra en Cracovia sobre el tema “Fes y culturas en diálogo”, y que ha querido reunir a representantes religiosos de todo el mundo para rezar por la paz, en el 70 aniversario del estallido de la segunda Guerra Mundial.

La iniciativa ha sido puesta en marcha por el arzobispo de Cracovia, monseñor Stanislaw Dziwisz, que fue secretario personal de Juan Pablo II, y la Comunidad de San Egidio.

Benedicto XVI envió “un cordial saludo” a los participantes, e hizo un llamamiento a “intensificar los esfuerzos para construir en nuestro tiempo, marcado aún por conflictos y contraposiciones, una paz duradera”.

“Que la memoria de estos acontecimientos nos empuje a rezar por las víctimas y por aquellos que aún llevan las heridas en el cuerpo y en el corazón”, pidió el Papa.

Subrayó también la importancia de transmitir, “sobre todo a las nuevas generaciones, una cultura y un estilo de vida con la impronta del amor, de la solidariedad y la estima del otro”, afirmando la “importante aportación que las Religiones pueden y deben dar”.

Es necesario “promover el perdón y la reconciliación contra la violencia, el racismo, el totalitarismo y el extremismo que desfiguran la imagen del Creador en el hombre, borrando el horizonte de Dios y, en consecuencia, conducen al desprecio del propio hombre”, concluyó.

[Por Inma Álvarez]