La internacionalización del colegio cardenalicio se consuma

Aumenta decisivamente el número de cardenales americanos electores

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CIUDAD DEL VATICANO, 22 enero 2001 (ZENIT.org).- La internacionalización del colegio de los cardenales promovida por los Papas particularmente a partir de la segunda mitad del siglo XX ha encontrado en el consistorio, que ayer anuncio Juan Pablo II, su expresión más clara.



De los 178 cardenales que hay en la actualidad, 154 han sido creados por el actual pontífice.

En caso de cónclave, en estos momentos, 54 países estarían representados. Menos de la mitad de los cardenales electores (es decir, con menos de ochenta años) son de origen europeo. De los 128 purpurados que, en caso de cónclave deberían elegir ahora al obispo de Roma, 60 son del viejo continente, 12 de África, 4 de Oceanía, 13 de Asia y 39 de América.

Del mismo modo que el número de los católicos ha ido creciendo de manera imparable en el «nuevo mundo» (en ese continente se encuentra casi la mitad de los católicos del planeta), así también ha ido creciendo el número de cardenales bautizados en esas tierras.

El país con el mayor número de cardenales en América es Estados Unidos, que cuenta con once cardenales electores. Norteamérica, además, cuenta con dos cardenales electores en Canadá. Brasil es el segundo país con 7 cardenales electores, seguido por Colombia (3 cardenales electores), México (3), Argentina (2), Chile (2).

Con los diez cardenales electores latinoamericanos nombrados ayer por Juan Pablo II, todo el centro y el sur del «continente de la esperanza» prácticamente cuenta con un representante en un futuro cónclave.

Si bien el número de italianos del colegio cardenalicio ha disminuido en las últimas décadas de manera impresionante, los siete nuevos purpurados nombrados ayer (el padre Roberto Tucci no será elector, pues está a punto de cumplir los ochenta años) hacen que el número de los cardenales electores de ese país en estos momentos ascienda a 24.

Hasta antes de Pío XII, los cardenales italianos eran más de la mitad (en aquella época todos eran electores). Con Pablo VI este porcentaje disminuyó a una tercera parte.

Según explica en las páginas de «Il Corriere della Sera», en su edición de hoy, el historiador Giorgio Rumi, el Papa no sólo ha nombrado muchos cardenales de América Latina por motivos de «cantidad de audiencia».

«Yo considero que es signo de una máxima atención a una amplia área latina, católica, hoy por hoy democrática, con una Iglesia que a veces es progresista, pero siempre fiel --explica el catedrático de historia y frecuente articulista de «L´Osservatore Romano»--. Es un reconocimiento a la historia pasada y presente de este mundo en forma de pirámide que tiene su vértice en España y Portugal, pero su base allá abajo. Y también allá arriba: el español es el segundo idioma de Estados Unidos».

Entonces, ¿podría haber un Papa del continente americano? Rumi responde a la provocadora pregunta del periodista: «Son suposiciones y cálculos electorales divertidos para quien está afuera. En realidad, lo más bello de la Iglesia es, sin duda, su variedad para escoger. Y con frecuencia su carácter imprevisible».

En este sentido, recuerda casos como el de Juan XXIII que elegido con más de 76 años cambió decisivamente la historia de la Iglesia con el Concilio Vaticano II, o Juan Pablo II. «¿Quien lo hubiera dicho?», pregunta refiriéndose a la elección de este último.