La Jornada de Madrid fue un oasis en el desierto de un verano de estudio

Jóvenes españoles entregaron el icono mariano de la JMJ en Roma

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ROMA, viernes 16 diciembre 2011 (ZENIT.org).- Como ya es tradición, el papa Benedicto XVI recibió a los universitarios de los ateneos romanos para rezar las vísperas en preparación de la Navidad, el 15 de diciembre por la tarde.

Pero en esta ocasión, el icono de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con la imagen de la Virgen María Sedes Sapienza, regresó a Roma desde Madrid después de recorrer España en preparación a la JMJ 2011.

El padre español Ángel Alba, miembro del staff de la Pastoral Universitaria del Vicariato de Roma y capellán de la Universidad pública “Roma Tres” de la capital italiana confío a ZENIT la importancia de este evento.

Se trata de “la entrega de la Virgen Sedes Sapienza que llega desde Madrid y que ha estado un largo periodo incluso en la JMJ, ha pasado por varias universidades españolas y ahora llega a Roma. Este icono que ha dado la vuelta al mundo es entregado a la Universidad de La Sapienza de Roma para después pasar por todas las demás universidades y ateneos que hay en Roma”.

El icono fue entregado por una delegación de la pastoral universitaria de Madrid y un grupo de estudiantes españoles en Roma. El capellán español explica: “Se trata de cuatro profesores, un capellán y algunos alumnos estudiantes universitarios de Madrid, junto a ellos un nutrido grupo de 'erasmus' [universitarios que gozan de una beca Erasmus para estudiar en otro país europeo] españoles que están aquí en Roma. Algunos de ellos participan en movimientos de la Iglesia como neocatecumenales u otro tipo de asociaciones, Acción Católica etc, que al saber que existía este evento, se han unido gustosamente para rezar y estar junto los demás universitarios”.

Al reflexionar acerca de los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, el padre Ángel afirmó: “Yo creo que todavía no se ha hecho la digestión de lo todo lo que la JMJ ha podido suponer para la Iglesia española en general. Pensemos que es un evento que toca incluso pueblecitos pequeños donde la pastoral juvenil no tenía ningún tipo de aliciente y que con motivo de este evento, por la posibilidad de acoger gente de otros países, como de América Latina etc, han visto resucitar un entusiasmo particular”.

“Digo que no ha pasado aún el tiempo suficiente para poder hacer una valoración más precisa --agregó- pero lo que yo puedo apreciar y me llega, es que todo ha sido un enorme revulsivo, sobre todo por la dimensión de la acogida, voluntariado, la novedad y la riqueza que han aportado a los otros jóvenes, a los grupos ya instituidos o los grupos que se han instituido para la ocasión de desarrollar esta dimensión de la acogida, del acompañamiento de las personas que venían de otras partes. Está por recogerse el fruto y creo que será bueno, rico y abundante”.

Pablo López Molina-Niñirola, estudiante español en Roma, de Caravaca de la Cruz, Murcia, uno de los jóvenes que entregó el icono, dijo que era un gran “privilegio” el poder estar ahí y llevar la Virgen que ha estado en tantos sitios del mundo. Calificó la JMJ como “un pequeño oasis dentro del desierto” --en medio de un verano intenso de estudio- “al poder vivir la fe tres días con tantos jóvenes”.

María del Pilar Alcolea Pina, de Murcia capital, también estudiante en Roma y parte del grupo, resaltó que es “una suerte y oportunidad única al estar en Roma para poder participar activamente con la Iglesia y llevar el icono de María que es el fundamento de la fe de la Iglesia”.

Pilar subrayó la importancia de esta experiencia en su vida: “El día a día de mi vida es mirar al Señor y ver qué quiere de mí y eso se mantiene ahora en mi experiencia como 'erasmus', me permite ampliar horizontes en predicar el Evangelio y esa Buena Noticia a todo el mundo y en este ambiente internacional poder transmitir que Dios está vivo en Jesucristo y que se puede llegar a ser verdaderamente feliz en esta vida”.

Por Mercedes De La Torre