La Jornada Mundial del Enfermo, un mensaje de consuelo; según el Papa

El centro de las celebraciones de este martes será Washington

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 febrero 2003 (ZENIT.org).- La Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el próximo martes, quiere ser --según Juan Pablo II-- un mensaje de consuelo para los que sufren y un motivo de reflexión y aliento para los que se encuentran entregados a su servicio.



El pontífice subrayó la importancia personal que atribuye a este acontecimiento, que en esta ocasión será celebrado a nivel mundial en Washington, al encontrarse con varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del «Angelus».

«Se trata de una ocasión significativa que ayuda a las comunidades eclesiales a mantener siempre viva la atención por los hermanos y hermanas enfermos y que sufren, y alienta a los agentes sanitarios a entregarse constantemente en su servicio profesional», afirmó.

La Jornada Mundial del Enfermo fue instituida por este mismo Papa en 1992 y se celebra todos los años con motivo de la memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, fecha que recuerda «el constante mensaje de la confianza y de la esperanza» que dejó María con sus apariciones en el sur de Francia (1858).

«Dirijo un pensamiento de reconocimiento a los médicos y a los enfermeros, así como a los asistentes sociales, a los voluntarios, a los sacerdotes, a los religiosos, y a las religiosas que trabajan en el amplio campo de la asistencia a los enfermos --dijo el Papa--. Que la Jornada del Enfermo renueve en cada uno el deseo de servir con dedicación a quien sufre, imitando a Jesús, Buen Samaritano de la humanidad».

El legado de Juan Pablo II en las celebraciones, que comenzaron este domingo en la capital estadounidense, es el arzobispo mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para Pastoral de la Salud.

En nombre del Papa, presidirá la celebración eucarística culminante que tendrá lugar el martes en el Santuario nacional de la Inmaculada Concepción de Washington.

En el mensaje que el obispo de Roma ha escrito para la Jornada Mundial del Enfermo 2003, afirma que «es particularmente urgente» el que los hospitales católicos reflexionen sobre su identidad para que se conviertan en «centros de vida y de esperanza», incluso a nivel económico y organizativo (Cf. Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo 2003).

Más información sobre la Jornada Mundial del Enfermo en http://www.worlddayofthesick.org.