La libertad religiosa, más fundamental que la libertad de expresión

Discurso de monseñor Fronteiro ante la OSCE

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VARSOVIA, jueves 8 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- “La libertad religiosa es un derecho más fundamental e importante que la libertad de expresión”. Así lo afirmó monseñor Antonio Fronteiro, en la Cumbre de la OSCE que concluye hoy en Varsovia (Polonia).

Monseñor Fronteiro representaba a la Santa Sede en esta cumbre de la OSCE/ODIHR (Human Dimension Impletentation Meeting), que ha tratado sobre “Libertad de pensamiento, conciencia, religión y creencias”, y que comenzó el pasado 29 de septiembre en la capital polaca.

El prelado, en su intervención, afirmó que junto a antiguos desafíos, como actos de intolerancia, violencia o discriminación, hostilidad social o estereotipos religiosos, en los últimos tiempos han surgido nuevos retos, que tienen que ver con el relativismo.

“Otros problemas han surgido en épocas más recientes, en sociedades cada vez más relativistas, donde se están haciendo esfuerzos a subordinar la libertad de religión o de erradicarla por completo, a veces con el fin de avanzar en las agendas de otros percibidos como derechos”, afirmó el prelado.

Ante esto, afirmó que la Santa Sede “desea recordar la importancia de la libertad religiosa como se evidencia en los compromisos de la OSCE, la cual defiende el hecho de que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa, un derecho que tiene su fundamento en la dignidad y la naturaleza misma de la persona humana”.

La libertad religiosa, explicó, es “un derecho que refleja el hecho de que todos los hombres y las mujeres están dotados de razón y de voluntad libre y por lo tanto el privilegio de asumir la responsabilidad personal”.

“La libertad religiosa es un derecho más fundamental e importante que la libertad de expresión”, advirtió.

De hecho, recordó que en la propia Declaración de Helsinki de 1975, los Estados “sabían que, a menos que nuestros valores más sagrados fuesen protegidos, incluyendo la profesión y práctica de la fe, todas nuestras demás libertades de la prensa, de expresión, de conciencia, serían vulnerables”.

“El compromiso de la OSCE a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de creencias indica claramente que la fe religiosa bien entendida supone no ser mirado con recelo a regañadientes, o como un capricho extravagante o una pintoresca reliquia que queda de un pasado más sencillo”, afirmó monseñor Fronteiro.

Aclaró que la distinción entre el Estado y la religión no supone que “la religión deba ser separada de la vida social y cultural”.

El derecho a la libertad religiosa, aclaró, consiste en “proteger a todos – creyentes y no creyentes – en contra de la coacción en materia religiosa. Se trata de un derecho fundamental que protege la dimensión trascendente del ser humano y, por tanto, su dignidad”.

Por otro lado, afirmó, en cuanto a la relación entre la libertad religiosa y la libertad de expresión, “no existe el derecho a no ser ofendido por la expresión de profundas convicciones religiosas”.

“Para conceder tal derecho a limitar la libertad de expresión de los individuos y grupos, incluidos los individuos y grupos religiosos, y constituyen una discriminación contra las personas que expresan un punto de vista diferentes a través de tales convicciones”.

[Por Inma Álvarez]